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Adilia Castillo, la primera “Doña Bárbara” en TV


"La Novia del Llano" interpretó, en 1958, el recio personaje de la novela de Rómulo Gallegos. Foto: Archivo AJM

A finales de la década de los años cincuenta, Adilia Castillo era la más internacional de las cantantes de música venezolana, un ámbito donde también brillaban, aunque localmente, otras luminarias, como Magdalena Sánchez, Pilar Torrealba, Isabelita Aparicio y Olga Teresa Machado.


Sería “La novia del llano”, apelativo con el cual la bautizó el compositor José Romero Bello, uno de sus mentores, la que tendría mayor actividad fuera de nuestras fronteras, gracias a que, además de vocalista, se desempeñaba también como actriz e incluso llegó a ser torera, un arte que desempeñó por muy poco tiempo, alternando con diestros como Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro”, César y Curro Girón.


Nacida en la población apureña de San Martín del Yagual, el 26 de agosto de 1933, hace ya 90 años, desde muy niña sintió inclinación por la música. Ya a los 11 años cantaba en tarimas improvisadas en su región natal. Isabel, su madre, una mujer de la cual heredaría su recio carácter y su fuerte personalidad, la apoyó todo lo que pudo en sus inquietudes artísticas. Ya en la adolescencia, se mudó con su familia a Barquisimeto, donde comenzó a cantar en programas radiales de aficionados, hasta que tuvo su propio espacio en Radio Barquisimeto, acompañada de Los Araucanos, conjunto criollo del arpista Ernesto Torrealba, con quien se casaría años más tarde. Eso ocurría entre 1947 y 1948.


Posteriormente se viene a Caracas, donde prácticamente tuvo que empezar de cero, pues aquí no era conocida todavía. De esta manera, comenzó su recorrido por diferentes emisoras de la capital, conoce a José Romero Bello, quien la guió en sus primeros pasos artísticos, hasta que a finales de los años 50 ya era una estrella consolidada. Sonaba en la radio y se presentaba en televisión, teatros, salas de fiesta y locales nocturnos. Pegó en la radio numerosos éxitos, de otros compositores y de su propia inspiración, entre los que destacan “Guaremal”, “Golpe tocuyano”, “Española”, “El borracho”, “La noche, el mar y tú”, “Deshojando la margarita” y “Lucerito de mi tierra”.


Llevó nuestra música a Cuba, Chile, Argentina, Puerto Rico, España, Colombia, Estados Unidos y México. Era tanto su carisma, que no tardó en conquistar la televisión y el cine en rol de actriz. En México hizo varias películas, alternando con figuras de la talla de Javier Solís, Miguel Aceves Mejías, Rodolfo Landa, Lorena Velásquez y Alfredo Sadel, quien entonces ya era un ídolo en el país azteca. Su última aparición en la gran pantalla fue en la película venezolana “Er relajo del loro” (2012), de John Petrizzelli.

En televisión fue la primera actriz en interpretar el personaje de Doña Bárbara en Venezuela, en una adaptación que de la famosa novela de Rómulo Gallegos hizo en 1958 el desaparecido canal Televisa, producida por René Estévez. Antes de su fallecimiento en Caracas, el 7 de marzo de 2014, había recibido numerosas distinciones en reconocimiento a su arte y dejó grabados más de 60 discos.

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