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¡No se debe votar! Entonces ¿Qué hacer?


La oposición no debe ser solo partidista, debe incluir a todos los sectores de la sociedad en iguales condiciones. Foto: RobinHiggins, Pixabay

Siguiendo la agenda del régimen, las presidenciales son el foco de atención, pero no debemos olvidar que, ante la ruptura del hilo democrático y constitucional, todos los cargos de elección popular están en mora. He allí el dilema, las elecciones sin institucionalidad han sido la entrada del oscurantismo que cubre al país desde hace más de dos décadas.


Pero vamos más allá, los diálogos furtivos entre las mismas élites partidistas de siempre, a miles de kilómetros, en total hermetismo, han sido el preludio a los procesos electorales inmorales, con instituciones psuvizadas, en pocas palabras, estas dos tretas (diálogos y “elecciones”) han sido el financiamiento principal de los enemigos de la democracia venezolana.


Siendo indefectiblemente un hecho, la política real nos exige que, para hilvanar una oposición real, que se oponga” al régimen, debe diferenciase 100% de las que han existido, o sea, no continuar servicialmente las agendas del régimen, deben salir de su zona de confort, en la cual destacan, precisamente, estos diálogos furtivos y elecciones ilegales e ilegítimas.

Esa oposición requerida debe surgir de un pacto donde sus dos pilares fundamentales sean cero diálogos que no aborden el rescate inmediato de nuestra libertad y cero elecciones inconstitucionales, antidemocráticas.


De este modo, estaríamos eliminando las principales fuentes de financiamiento de los cómplices del régimen, de los enemigos de la democracia, es allí donde obtienen sus dádivas, sus cuotas de poder y los anhelados/milmillonarios recursos de campaña por los que sacrifican la nación. Obligaríamos al liderazgo opositor a emprender una lucha real para acceder al poder, los obligaríamos a oponerse al régimen, a ganarse nuestra confianza, hacer méritos para obtener nuestro voto y, lo más importante, serían los primeros en exigir elecciones competitivas.


Un aparte, debemos estar atentos a la comunidad internacional. A consecuencia del genocidio ruso a Ucrania, occidente está desesperado por reconocer un gobierno venezolano para acceder a nuestra energía y con Biden a la cabeza todo pasa a ser lúgubre... los internacionales, de ser una "posible ayuda" hoy son una amenaza real, siendo capaces de reconocer cualquier elección.


En definitiva, depende exclusivamente de nosotros los venezolanos continuar permitiendo o no costosísimos fraudes electorales. Las presidenciales 2024 en condiciones absurdas serán las que más tragedias nos puede producir.


¿Qué más hacer? Como necesidad primaria, urge salir de la agenda del régimen, todo lo dicho arriba, pero además el liderazgo político debe ser quien imponga la agenda a razón de saberse respaldado por al menos 80% de la población. Las primarias son una oportunidad de oro siempre y cuando no se celebren para “buscar candidato” sino para relegitimar la conducción opositora, desde luego, al margen de las instituciones psuvizadas. En segundo lugar, la oposición no debe ser solo partidista, debe incluir a todos los sectores de la sociedad en iguales condiciones. El haber delegado esa responsabilidad en los partidos cuando no existe democracia ni constitucionalidad fue un caldo de cultivo para los macabros pactos, es lo que nos deparó este pantano de traiciones y supremacía de intereses de elites gobierneras/partidistas.


En tercer lugar, apoyar las acciones de la sociedad civil. El país presenta récord de protestas

diarias en demanda de todo lo que es necesario para la vida: gas doméstico, gasolina, salarios justos, servicio eléctrico, salud, educación y un sinfín de razones más. Esta presión social ha estado aislada intencionalmente de la agenda partidista quienes, más bien, han resultado ser un tranquilizante de estas, fue una de las tareas principales que les encomendó el régimen. Con una oposición integrada multisectorialmente esto jamás pasará y la presión social, tendón de Aquiles del castrismo venezolano, siguiera su rumbo. Como apreciamos estimados lectores, si hay opciones, y muchas, lo único que hace falta es voluntad política, una oposición real.


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