María Mercedes y Vladimir Gessen: No debemos preguntar ¿Qué es? sino ¿Quién es el Universo?

Actualizado: 23 ago


29 September 2020

"Para una buena parte de la humanidad a ‘Dios’, o a los ‘Dioses’, los imaginan con formas humanas. La imagen más difundida es la de un patriarca, la de un hombre mayor con barbas blancas. Algunas religiones en sus textos 'sagrados' hacen suponer que Dios es parecido a las personas, porque los hijos de estos 'Dioses', incluso, anduvieron por este planeta, y se casaron con las hijas de los nacidos en la Tierra. Nosotros pensamos y creemos que cuando algunos autores de los denominados libros 'sagrados' escribieron que 'Dios' o los 'Dioses' les dijeron que nos hicieron a su semejanza, no se referían a tener dos ojos, boca, nariz, brazos, manos, piernas, y un cuerpo, como el nuestro, sino que somos 'semejantes' porque todo cuanto existe en el Universo, está conformado igual, por partículas, átomos, moléculas, células, incluido a todos los seres vivientes del infinito Cosmos, y que además los seres tenemos conciencia propia, como el Creador". Así lo explican los psicólogos y esposos María Mercedes y Vladimir Gessen, directores del portal: ExisteyPiensa.com, y especialistas en Psicología de la Religión.

María Mercedes Gessen agrega que "a 'Dios', además se le ve generalmente como una entidad divina afuera del Universo, lo cual puede no ser cierto. A este 'Dios' se le atribuye -al igual que a otras especies- o seres vivientes extraterrestres, a objetos celestiales como La Luna, El Sol, las estrellas, o a fenómenos naturales como el trueno o el fuego, comportamientos divinos, de deidades, con características y cualidades humanas. Lo cual las ciencias de la conducta estudian y definen como "antropomorfismo". Por ello, muchos divisan a ‘Dios’ como un ser de edad mayor con cabellos y barbas blancas, como lo pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.


Ustedes dicen que las personas como los católicos ven a Dios como un entidad fuera del Universo, y ¿no tendría que serlo para crear el Universo?

- Nosotros, responde Vladimir Gessen, "estamos de acuerdo en lo que expresó, en vida, el sabio y físico, Stephen Hawking, cuando dijo que él prefería creer que el Universo se creó a sí mismo, a que alguien lo creara. Muchos interpretaron que así él señalaba que Dios no existía. Para nosotros, él lo que quiso decir es que admitía un Creador, pero que este era el propio Universo. Si el Universo es el Creador de sí mismo, lo es de todo cuanto contiene. Además, nosotros lo visualizamos con conciencia propia. Es la suma de todo lo que existe, más la suma de una Conciencia Suprema en contacto con todas las conciencias de cada ser en el Universo, y capaz de reconocernos y comunicarse con cada individuo, al igual que cada uno de los seres vivientes podemos hacerlo -personalmente- con esa Presencia Universal".

Los libros sagrados de algunas religiones como la Biblia, que es reconocida como la palabra de Dios, manifiestan que Dios es el creador de la Tierra y del Universo...

- Ninguno de los denominados libros o textos sagrados de un sin fin de religiones fueron escrito por 'Dios', afirma María Mercedes Gessen. “Puedo citar a Los Vedas, el Popol Vuh, Los Cuatro Libros Clásicos de Confucio, El Corán, El Tao Te King, Las Biblias, católica, judía y cristiana, el Zend-Avesta, el Libro de los Muertos, el Bhagavad Gītā, el Kiratarjuniya y el Samarangana Subtrahara, porque todos registran narraciones de lo que ocurrió hace miles de años, o el Libro del Mormón de hace cientos de años, y fueron escritos acorde a la interpretación que podrían hacer las personas de la época en que fueron narradas con los precarios conocimientos que se tenían para entonces. Creemos que los ‘libros sagrados’ de distintas religiones, rememoran algunos encuentros con ‘seres distintos’, o de distintos tiempos y espacios, pero en realidad no ‘deidades’, pero que fueron confundidos como tales, por ser seres diferentes, con mayores conocimientos científicos, y con el uso de artefactos fuera de la comprensión humana de esas épocas. Probablemente seres de otros tiempos y espacios. Por cierto, en el caso de la Biblia, cada libro que lo compone dice quién lo narró o lo escribió. Cada libro lleva el nombre de su autor, como el libro de Josué, de Samuel, de Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Jonás, o El evangelio de Lucas, Mateo, Marcos, Juan, o las epístolas de Timoteo. Cada uno contó su historia como pudo interpretar los hechos que presenció o escuchó, a su buen entender, acorde a sus conocimientos para la época en que vivió”.

Vladimir Gessen pregunta: “¿Cómo podrían seres humanos que vivieron hace milenios suponer que existían seres que iban a las estrellas u otros mundos, y volver al planeta? como se escribe en el Ramayana sobre lo que comentaban sus 'dioses'. En el Bhagavad Gita, nos sorprende la afirmación de que existen ‘infinidad de universos’ e infinidad de planetas ‘dentro de cada universo’, y cada planeta está lleno de diferentes variedades de población, de acuerdo con lo que le explicaban estos 'dioses' a quienes escribieron o narraron los hechos. Narraciones que se dieron milenios antes que Albert Einstein y Steven Hawking plantearan el concepto de ‘multiverso’ (múltiples universos). Pensemos, imaginemos un hecho que podría ocurrir, dado los conocimientos científicos que hoy se tienen, que en el presente un portal interplanetario de energía, o una nave espacial, de forma muy distinta a un cohete, apareciera en la plaza frontal de la Catedral de Notre Dame de París, y un ser viviente muy distinto a los seres humanos, quizás de energía o de luz, o traslúcido, saliera y transmitiera que viene a salvar a la Tierra y a quienes habiten en ella. ¿Qué pensaría la población en el presente? ¿Qué es un ser extraterrestre? o ¿Qué es un enviado de Dios? ¿Qué es el primer contacto con alienígenas o qué es un milagro? Mas de uno, estamos convencidos de que, como Ezequiel, se arrodillaría ante ‘el señor’ como si fuera una criatura divina, o su mensajero. A pesar de que el conocimiento del actual ser humano es muy superior al de Ezequiel. Me refiero al Libro de Ezequiel escrito seis mil años atrás, en la Biblia donde en el Capítulo 1 versículos 4 al 26, evidentemente confunde con 'Dios' a un piloto o astronauta, y a sus naves espaciales, con 'seres vivientes' en su relato”.

Vladimir Gessen concluye diciendo: "Por qué nó preguntamos ¿Qué es el Universo?, y, en su lugar interrogamos: ¿Quién es el Universo? La razón es porque el Universo no es una cosa, es el Creador, un ser viviente, con conciencia propia, del cual -como humanos- formamos parte de Él, porque lo contiene todo, y precisamente por ello, es omnipresente, está y es todas las partes, incluida nuestra conciencia, y nuestro cuerpo humano. Asimismo, todos formamos parte de la Conciencia Universal, de la Divina Providencia y de su cuerpo, el Universo infinito”...

Si quiere profundizar sobre el tema pueden visitar ¿Quién es el Universo?

Vladimir Gessen