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México reporta 48 muertos por huracán Otis; continúa la desesperanza


Hasta el sábado el gobierno había reconocido 39 muertos y 10 desaparecidos. Foto: Pixabay

Entre la desolación y el caos, los habitantes de la ciudad turística de Acapulco comenzaron el domingo a enterrar a algunas de las 48 víctimas que dejó el huracán Otis, mientras crece la preocupación por las personas que siguen sin aparecer a cinco días de la tragedia en la costa del Pacífico mexicana.


A las puertas de la morgue de la ciudad, Katy Barrera, de 30 años, aguardaba junto a otros familiares la entrega de los cuerpos de su tía y sus dos primos, de 13 y 2 años, que murieron víctimas de un alud sobre su humilde casa.


A la tragedia de Barrera se suma el hecho de que su madre, su hermano y un tío permanecen desaparecidos. “Que no se mienta…son muchas las personas que están llegando muertas, son miles de desaparecidos”, dijo la mujer al quejarse de las cifras que ofrecen las autoridades.


La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana dijo el domingo en un comunicado que murieron 48 personas a consecuencia del huracán en el estado sureño de Guerrero, de las cuales 43 correspondían a Acapulco y otras cinco al municipio de Coyuca de Benítez.


Más temprano, la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, dijo que las autoridades mantenían la búsqueda de 36 personas, pero luego la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ajustó la cifra a seis desaparecidos.


La Secretaría de Relaciones Exteriores reportó la localización de 263 extranjeros que ya fueron evacuados de Acapulco.


Hasta el sábado el gobierno había reconocido 39 muertos y 10 desaparecidos. El número de víctimas se ha convertido en un tema de controversia, ya que algunos medios locales informaron de la recuperación de más cuerpos y los familiares siguen reportando numerosas personas desaparecidas.


La secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, dijo el sábado que la probable causa de la muerte de las víctimas del huracán fue “asfixia por sumersión”, aunque admitió que se continúan las investigaciones para identificar a los fallecidos.


El presidente Andrés Manuel López Obrador criticó duramente a sus adversarios, a los que acusó de utilizar las muertes y la tragedia con fines políticos.


Barrera admitió sentirse desesperada por no encontrar a sus familiares. “Quiero tener una actitud positiva a como los encuentre, vivos o muertos”.


Al describir la situación en Acapulco, la mujer afirmó que la ayuda humanitaria no está llegando a todos los pobladores, lo que ha incentivado los saqueos a comercios. “Ya no hay comida, ya no hay agua. La gente está pidiendo en las calles”.


Las autoridades civiles y militares proseguían con las labores de limpieza en las vías de la ciudad de un millón de habitantes, donde aún había cerca de 200.000 hogares sin luz y buena parte de la población seguía sin servicio de agua.


López Obrador dijo el domingo que los empleados de la empresa estatal eléctrica le informaron que los trabajos de recuperación del suministro estaban avanzados, y aseguró que a “más tardar el martes” habrá energía eléctrica en todos los hogares de Acapulco y se restablecerá la totalidad de las 70 estaciones de gasolinas. A consecuencia del huracán, 513.524 usuarios quedaron sin servicio.

En algunas zonas de la ciudad imperaba el caos tras los saqueos que sufrieron cientos de comercios, lo que obligó al gobierno a reforzar la seguridad con 15.000 militares para evitar que la situación saliera de control.


Al presentar un saldo de las operaciones de seguridad, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval, señaló el domingo que el gobierno destinará 5.000 elementos de la Guardia Nacional a Acapulco para asegurar el orden, y que los uniformados tomarán el control de las estaciones de gasolina para evitar que se extraiga combustible de manera ilegal.


Desde una playa de Acapulco, Kristian Vera observaba el sábado docenas de barcos hundidos, entre ellos tres suyos, en medio de la desolación que ahora impera en ese puerto turístico.


A pesar de haber perdido su medio de sustento, esta pescadora de 44 años se sentía afortunada. La mujer contempló cómo sacaban un cuerpo del agua y cómo las familias iban y venían en busca de sus seres queridos.


Apoyada en un pequeño bote pesquero de madera como el suyo, volcado sobre un costado de la playa repleta de basura y árboles caídos, Vera relató que muchas de las personas que murieron eran pescadores que cuidaban sus embarcaciones o capitanes de yates a los que sus propietarios les habían pedido que se asegurasen de que los barcos estuvieran bien cuando el huracán aún era una tormenta tropical.


Los barrios de la periferia de la ciudad seguían sumidos en el caos. La presencia gubernamental que había en el centro turístico no era visible en otros barrios. Sin señal de telefonía móvil, sin agua ni comida, las familias y los ancianos caminaban a duras penas, con el barro hasta los pies, entre calles inundadas para llegar a los grandes almacenes en busca de alimentos y agua, reseña La VOA


Según un informe de la Coordinación Nacional de Protección Civil, había 273.844 viviendas afectadas, el 80 % de la infraestructura hotelera con daños, 120 hospitales y clínicas afectadas y el sector eléctrico tenía fuera de servicio 37 líneas de transmisión, 26 subestaciones, una central de generación y 10.000 postes de luz caídos.

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