Lila Morillo cumple 86 años: Una mujer de armas tomar
- Aquilino José Mata

- hace 4 días
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Si algo hay que decir de Lila Morillo es que es mucho más que una cantante de éxito probado y comprobado. Ella es todo un personaje y así lo percibe el país. Aún hoy, cuando está cumpliendo 86 años de vida, esta nativa de Maracaibo, que vio la luz el 14 de agosto de 1940, es una de las pocas artistas de su generación cuya popularidad se mantiene incólume, como en los tiempos en que, con su belleza voluptuosa y de la mano del cantante Mario Suárez, cautivó a todos con esa voz tan particular y reconocible, que a través de la radio y en las rockolas de toda Venezuela impulsó una larga cadena de éxitos, la mayoría de ellos cargados de despecho y mal de amores.
Fue Lila la primera cantante en utilizar pronunciados escotes, cortísimas faldas y otros atuendos similares que dejaban muy poco a la imaginación, en una época en que nuestro ambiente artístico estaba signado por el convencionalismo y donde lo más erótico que podía imaginarse eran las fabulosas piernas de la bellísima Paula Bellini, apenas sugeridas por discretos y elegantes trajes.
Experta en publicitarse a sí misma para ser constantemente objeto de interés por parte de la prensa, una de sus habilidades más notorias, la zuliana ha sabido engranar su vida pública y personal de tal manera, que una se confunde con la otra; o mejor dicho, están íntimamente ligadas. En la época en que escandalizó a medio país por su romance con José Luis Rodríguez, para entonces bolerista de la Billo’s Caracas Boys, se supo que la madre de éste no la apreciaba mucho que digamos. Y lo dio a conocer a través de una de sus canciones más famosas, Perdone usted, en la que le decía a la futura suegra que ella, Lila, quería a su hijo como “ni ella misma lo ha querido”.
Muchos años después, ya al borde de la ruptura matrimonial con el Puma, vía Sábado Sensacional -su plataforma de autopromoción favorita-, estrenó La jaula de oro, una balada en la que se lamentaba que todos los bienes materiales que le proporcionaba su entonces esposo -convertido entonces en una popular luminaria internacional- no le servían para nada, pues lo que le faltaba era amor.
Tan divina como descarada, los memorables desmanes sentimentales de la Morillo -reales o inventados- se fueron conociendo por medio de sus canciones, suerte de pequeñas historias sobre los acontecimientos que la alegraban o atormentaban, según fuera el caso. Surgen así éxitos tan recordados como Fuego lento, El rosario de mi madre, Tres meses de vida (no olvidemos que Lila es la campeona de los quirófanos, ha pasado por ellos incontables veces), Mi corazonada, Tronco seco, Propiedad privada y muchos otros que llevaría un largo espacio mencionar.
Es claro que estas canciones constituyeron un lazo indeleble con sus admiradores, que se sentían identificados y hasta solidarios con las penas, auténticas o supuestas, que sufría su diva favorita.
Con Lila hemos conversado muchas veces. Es una de las pocas artistas que no se inmuta ante ninguna pregunta. Y para el que lo dude, vaya una muestra:
-¿La más diva de todas las divas?
-Me considero simplemente viva, no diva. Soy una persona sencilla, guardo la humildad que recibí de mi abuelo paterno.
-¿Fue traumático tu matrimonio con El Puma?
-Hasta cierto punto. No éramos una pareja común, éramos muy queridos y consentidos por el pueblo. La separación fue traumática, porque el pueblo no olvida. Cada vez que nos ven, todavía nos relacionan. Además, estamos unidos por el cordón umbilical de nuestras hijas y nietos.
-¿Un nuevo matrimonio está definitivamente fuera de tus expectativas?
-No, las puertas están abiertas. Creo en el matrimonio, es una posibilidad no cerrada. Cada persona necesita una pareja, y más cuando se llega a la madurez.
-¿Cuántas veces te enamoraste después de tu divorcio?
-Dos veces, pero me di cuenta que no eran realmente para mí, esperaba más de ellos.
-¿Una mujer de armas tomar?
-Sí, para defender lo mío, mi causa y mi familia.
-¿Una experta promotora de sí misma?
-Pienso que en esta carrera uno tiene que hacerlo. La publicidad es parte del artista, porque si no te apagas. Aprendí a promocionarme, y sigo aprendiendo. He sido muy despierta con respecto a mi carrera y conozco mucho de los secretos de la publicidad. Hay que saber promoverse.
-¿Cuántas veces has visitado el quirófano?
-Todas las que te puedas imaginar. Desde niña fui muy delicada con mi salud. A los 11 años empecé a visitar los quirófanos.
-¿Muchas cirugías plásticas en tu haber?
-Sí, porque uno cuida su imagen y el público siempre está pendiente de verla a una bonita, bien, presentable, lo mejor posible.
-¿Sexy?
-Es parte de nuestra feminidad.
-¿Calculadora?
-De vez en cuando… y más hoy.
-¿Tu vida es una telenovela?
-No, es una hermosa realidad.

Esa es la Lila Morillo que hoy, en Miami, donde reside, apagará 86 velitas en compañía de sus hijas Liliana y Lilibeth.



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