La nueva Ley de Hidrocarburos rompe con 50 aƱos de modelo petrolero en Venezuela
- Enrique Rondón Nieto
- hace 1 dĆa
- 7 Min. de lectura

Un cuarto de siglo despuĆ©s de que Hugo ChĆ”vez pusiera en marcha un polĆ©mico proceso de estatización de la industria petrolera en Venezuela, el paĆs sudamericano acaba de dar media vuelta para abrirles los brazos (y los pozos) a muchas de esas mismas empresas internacionales que hace dos dĆ©cadas fueron expropiadas y estatizadas.
Este jueves 29 de enero la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma a la Ley OrgĆ”nica de Hidrocarburos orientada bĆ”sicamente a permitir y facilitar que empresas privadas nacionales y extranjeras participen en la explotación petrolera en formas en las que legalmente no podĆan hacerlo desde hace medio siglo, cuando se produjo la nacionalización del petróleo.
Aunque estas compaƱĆas siempre han mantenido algĆŗn tipo de presencia en el negocio petrolero venezolano, desde que se produjo la nacionalización petrolera en 1976 el Estado venezolano ha tenido una gran preponderancia que se acentuó mucho durante la presidencia de ChĆ”vez
.
"50 aƱos y 28 dĆas despuĆ©s, hoy concluye formalmente la etapa de la nacionalización petrolera. TambiĆ©n hoy se pone punto final a la polĆtica de expropiaciones llevada a cabo durante el gobierno de ChĆ”vez", escribió en la red X este jueves JosĆ© Ignacio HernĆ”ndez, un abogado venezolano experto en derecho constitucional y administrativo que trabaja como consultor para empresas internacionales.
En otro mensaje en X, Francisco Monaldi, director del programa latinoamericano de energĆa del Instituto Baker de la Universidad de Rice (Houston), pareció coincidir con esta visión.
"Hoy fue sepultado el modelo de soberanĆa petrolera de ChĆ”vez. El sector privado puede producir y exportar crudo. La participación del Estado puede ser reducida a niveles mĆnimos, a discreción del Ministerio, sin consultar a la Asamblea Nacional. El fin de la revolución", escribió.
El nuevo giro se produce a menos de un mes de la operación militar con la que Estados Unidos capturó en Caracas al presidente NicolĆ”s Maduro y a su esposa, Cilia Flores; y tras la cual el gobierno de Donald Trump anunció que su paĆs iba a recuperar la industria petrolera venezolana y que las grandes petroleras estadounidenses iban a invertir hasta US$100.000 millones en ello.
Desde entonces, EE.UU. ha asumido un rol preponderante en el negocio petrolero en Venezuela al punto de hacerse cargo de vender el crudo y de administrar el fruto de sus ventas.
El gobierno de Trump ha dejado claro que espera que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy RodrĆguez, siga sus instrucciones insinuando no tan veladamente que, de lo contrario, podrĆa correr una suerte similar a la de Maduro.
Fue RodrĆguez quien puso en marcha el proceso de reforma de la Ley de Hidrocarburos la semana pasada.
Los principales cambios
La reforma de la Ley OrgÔnica de Hidrocarburos estÔ dirigida a atraer la inversión privada en el sector petrolero de Venezuela y, para lograrlo, estÔ dando un paso inédito al permitir que empresas privadas asuman "la gestión técnica y operativa" de los proyectos, algo que previamente estaba reservado a la estatal Pdvsa.
En el caso de las empresas mixtas (conformadas por asociaciones entre Pdvsa y compaƱĆas privadas, en las que la estatal venezolana seguirĆ” teniendo al menos una participación del 50%) se permitirĆ” que el socio minoritario pueda asumir las riendas.
AdemƔs, por primera vez se abre la puerta para que estas empresas privadas comercialicen el crudo.
Orlando Ochoa, consultor económico independiente y senior visiting fellow en el Oxford Institute of Energy Studies (Reino Unido), explica a BBC Mundo que, aunque estos cambios relacionados con la gestión son una novedad dentro de la ley, en la prĆ”ctica era algo que ya se venĆa haciendo con las empresas Chevron, Repsol y la empresa francesa Maurel & Prom.
Algo similar ocurre con la comercialización del crudo. "En la prĆ”ctica Chevron ya lo venĆa haciendo, a Repsol se le autorizó y Maurel & Prom tambiĆ©n. AdemĆ”s, la ley dice 'permitirĆ”' por lo que se mantiene una amplia discrecionalidad estatal", agrega.
Otros cambio importante se produce en relación con las regalĆas y los impuestos que deben pagar estas empresas al participar en la actividad petrolera venezolana.
La ley reformada mantiene la regalĆa que deben pagar las empresas por explotar el crudo venezolano en 30%, pero establece la posibilidad de que ese porcentaje se rebaje en función de la viabilidad económica del proyecto.
TambiƩn se permite al Ejecutivo reducir la tasa del impuesto sobre la renta por la misma causa.
AdemĆ”s, se derogó una ley que obligaba a las empresas a pagar contribuciones especiales al fisco cuando el precio del petróleo alcanza "precios extraordinarios" y se eliminó la obligación que tenĆan de pagar una serie de impuestos previstos en leyes de Ć”reas muy diversas como ciencia y tecnologĆa, deportes, lucha contra las drogas, pensiones.
"En tĆ©rminos fiscales, hay una racionalización inicial al eliminar las cargas parafiscales e impuestos estatales o municipales que tendĆan a sobrecargar. Sin embargo, queda una alta discrecionalidad en los tĆ©rminos fiscales, pues quedarĆ” por determinar en quĆ© casos se aplica una regalĆa y una tasa de impuesto sobre la renta y en cuĆ”les otra", apunta Ochoa.
Otro cambio relevante se produce con la introducción de la posibilidad de dirimir cualquier conflicto en relación con esos contratos petroleros a través de mecanismos alternativos de resolución de competencias como el arbitraje.
Este es un elemento de mucho interƩs para las empresas extranjeras, sobre todo, despuƩs de la experiencia de las estatizaciones realizadas por ChƔvez de forma forzosa.
Orlando Ochoa advierte, no obstante, que el texto de la ley habla de "arbitraje independiente", pero no especifica que se trate de "arbitraje internacional", por lo que el texto queda un poco ambiguo en este tema.
En todo caso, la cuestión de un posible arbitraje internacional en asuntos petroleros levanta polĆ©mica en Venezuela tanto por razones polĆticas como jurĆdicas, pues la Constitución prevĆ© que los contratos de interĆ©s pĆŗblico deben resolverse en los tribunales nacionales y no darĆ”n lugar a reclamos internacionales, y estos contratos petroleros tienen una gran probabilidad de ser considerados como de interĆ©s pĆŗblico.
Ochoa considera probable que los tĆ©rminos de este tipo de mecanismos se establecerĆ”n de forma especĆfica en los tĆ©rminos y condiciones de cada contrato.
Sin embargo, mientras exista esa previsión en la Constitución sobre los contratos de interés público habrÔ un cierto margen para la impugnación y la polémica.
Esta posibilidad, de hecho, se conecta con otra modificación relevante a la Ley de Hidrocarburos, pues en su nueva versión ya no exige que el Parlamento venezolano apruebe los contratos petroleros suscritos por el Ejecutivo, sino que simplemente establece que el Legislativo debe ser informado sobre los mismos.
Durante la sesión de la Asamblea Nacional de este jueves, el diputado opositor Pablo Pérez cuestionó que el texto no mantuviera el requerimiento de que los contratos fueran aprobados por el Parlamento y argumentó justamente que se trata de acuerdos de "interés público".
Una reforma cuestionada
La reforma a la Ley de Hidrocarburos ha recibido duras crĆticas desde perspectivas muy diversas.
El Partido Comunista de Venezuela la calificó como "un retroceso histórico" que forma parte de "una polĆtica sistemĆ”tica de desmantelamiento de la soberanĆa petrolera".
Mientras que AndrĆ©s Izarra, quien fue ministro de Comunicación durante el gobierno de ChĆ”vez, publicó un artĆculo en el que consideraba como inconstitucionales muchos de los cambios, entre otras cosas, transferir a agentes privados actividades petroleras reservadas al Estado.
"La reforma reduce a Pdvsa a un cascarón mientras otros operan", escribió en un artĆculo publicado en la web Aporrea.org.
Expertos petroleros como Francisco Monaldi han considerado la ley como "muy deficiente" y han criticado la excesiva discrecionalidad que otorga al gobierno.
Orlando Ochoa considera la ley como un paso importante en la dirección correcta al reducir el peso del Estado y abrir un espacio para el sector privado, pero también apunta deficiencias.
"Sigue siendo un rĆ©gimen basado en una empresa estatal, algo que no estarĆa mal si hubiera una trayectoria razonable, el problema es que en los Ćŗltimos 20 aƱos Pdvsa se sobreendeudó, suspendió pagos de deuda, suspendió pagos a contratistas y a socios. Todo esto antes de las sanciones", seƱala.
"Entonces, en el contexto de las empresas mixtas queda un socio estatal que, pese a ser mayoritario, tiene poco músculo financiero y poca capacidad técnica".
Ochoa considera que estos cambios generan un estĆmulo para las empresas que ya estĆ”n operando en Venezuela porque ahora tendrĆ”n un mejor marco de tĆ©rminos y condiciones. Sin embargo, cree que se debe ir mĆ”s allĆ”.
"Si Venezuela quiere atraer nuevas empresas internacionales para levantar realmente la producción tiene que hacer mucho mÔs que esto", dice.
Frente a las crĆticas que ha recibido la reforma, tanto Delcy RodrĆguez como su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge RodrĆguez, han seƱalado la necesidad de que Venezuela saque provecho del hecho de tener las mayores reservas probadas del mundo, extrayendo el crudo para poner esa riqueza en función del desarrollo del paĆs.
No es un argumento nuevo para los venezolanos.
Ideas similares sustentaron la Apertura petrolera, un proceso impulsado en la dĆ©cada de 1990 cuando Venezuela querĆa aumentar su producción petrolera pero no disponĆa de los recursos para hacerlo, por lo que recurrió a autorizar contratos de servicio para que empresas privadas participaran en la producción petrolera.
Hugo ChĆ”vez calificó ese proceso como una traición contra el paĆs y fue con miras a ponerle fin que inició su estatización petrolera en 2001.
"Es positiva para el paĆs, es la siembra del petróleo, es la diversificación de la economĆa, es darle mayor solidez a la industria petrolera", declaró ChĆ”vez entonces.
"De cada 10 venezolanos, siete son pobres. Una de las razones de esto es el mal manejo de la industria petrolera", agregó según reseñó BBC Mundo.
Muchas cosas han cambiado desde entonces.
En aquel momento, Venezuela producĆa 2,8 millones de barriles de petróleo diarios y era el cuarto productor de petróleo del mundo. En la actualidad, es el productor nĆŗmero 20 y extrae menos de un millón de barriles diarios.
En cuanto a la pobreza, cifras de la Cepal ubicaban la pobreza en 2001 en 43%, con una pobreza extrema de 4,4%.
Aunque la Cepal dejó de publicar este dato sobre Venezuela hace mÔs de una década al no recibir mÔs información del gobierno, la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello, registra que 73,2% de los hogares en Venezuela se encuentran en situación de pobreza de ingresos, de esos 36,5% se ubican en situación de pobreza extrema, según datos de 2024.
AsĆ, al parecer, ciertamente Venezuela requiere ahora mĆ”s que nunca convertir esa riqueza en el subsuelo en desarrollo para sus ciudadanos.
La pregunta es si los cambios que se estƔn dando serƔn suficientes para conseguirlo.
Con información de elnacional.com


