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El bote de la corrupción


La corrupción podría hasta controlar la entrada al cielo y el infierno quedaría para quienes carecen de padrinos. Imagen: kalhh, Pixabay

Los corruptos más corruptos del Universo y sus alrededores, decidieron organizar un crucero, del guiso y del cuánto hay pa´eso; del peculado, la prevaricación y del cohecho; de los sobornos, la colusión y de los sobreprecios en los suministros a las diferentes tiranías y narcotiranías; de los saqueos en criptomonedas, contra los languidecientes recursos de PDVSA, del Arco Minero, de lo poco que queda de los activos de las empresas de la CVG.

¿No existe el tour de las quinceañeras? Las señoronas de Cáritas ¿no programan cada verano su excursión por las islas griegas, en pro de los fondos para los huerfanitos pobres? Si el “Bote del Amor”, ha gozado de tanta fama internacional ¿Por qué no habría de gozarla el “Bote de la Corrupción”, que es una actividad más rentable que andar amándose, los unos a los otros?


Aparte de todo, nunca es malo oxigenar las neuronas depredadoras con una buena temporada de aire oceánico; de intercambiar tecnología del saqueo y ponerse al día, mar afuera, con los avances de la Inteligencia Artificial y la fuerza bruta natural, en materia de evasión de los alertas rojas de Interpol, de los escuadrones policiales anticorrupción y del reporterismo de investigación.


Los lectores ya lo habrán adivinado. Cierta narcotiranía, forajida, desvergonzada y supuestamente, bolivariana fue la que envió el mayor número de pasajeros al Bote de la Corrupción. Por algo es el país o expaís con mayor porcentaje de delitos contra el patrimonio público por cada dólar a la redonda.


-¿Tocar yo, puerto en Maiquetía? -se habría preguntado, el capitán del buque, mientras se llevaba las manos a la cabeza- !Zape gato, ñaragato! Los agentes aduanales de esa ciudad, son tan voraces que no me extrañaría que se queden con el ancla, las chimeneas, el calado, la eslora, la manga, en particular, de mi querida embarcación! Que los corruptos de la referida republiqueta se embarquen, mar adentro y por helicóptero.


La travesía marchaba sobre ruedas. O sobre una ola y parte de la otra. Pero a finales de la primera semana, un contratiempo perturbó la tranquilidad de los jacarandosos turistas y de sus consabidas prepagos.


- Señoras y señores, irrespetables, pasajeras y pasajeros: -se escuchó a través de los altavoces- Lamentamos interrumpir la orgía pero estamos en emergencia. Navegamos en medio del océano Pacifico. Los estancos, del uno al cien de la embarcación, hacen agua. Imposible pedir auxilio, porque estamos incomunicados. A causa de la inundación, nuestro sistema de radio ha tenido varios cortocircuitos. En el último puerto que tocamos, algunos de ustedes, irrespetables pasajeros, se pasaron de listos y vendieron las balsas de salvamento, para poder apostar más fuerte en el casino. No queremos ser agoreros, pero hace cinco minutos esos antipáticos roedores, que evitamos llamar por sus nombres, no sea cosa que alguno o algunos irrespetables pasajeros, se den por aludidos, han saltado por la borda. Dudamos que, alguien abordo, sepa hacerlo pero creemos que lo único que nos queda es rezar.


Cuando los frustrados navegantes se presentaron ante Pedro, el santo se encontraba de pésimas pulgas:


-!Ya, ya! - les dijo, parándolos en seco, con su brazo derecho en alto. Evítense las excusas. Sé perfectamente quiénes son, dónde estaban y qué hacían en el momento en que la nave se fue a pique. Llenen estas planillas y esperen en silencio, mientras se decide su destino final.


Transcurren una, dos, muchas horas. Cunde angustia entre los integrantes de aquella gavilla. Algunos intentan, a través de sus celulares, mover influencias que los releven de ser remitidos, directo y sin anestesia a las colonias móviles del Infierno. Inútil. En la antesala del Cielo, como en buena parte de Venezuela, no hay señal para esos infernales aparatejos.


De pronto, las puertas se abren de par en par.


- Pasen todos - les dice San Pedro de muy mala gana.


Se produce una exclamación general.


- ¿Todos! !Todos, sin ninguna clase de excepción?


- Sí, todos. ¡A sentarse a la diestra y siniestra de Dios Padre, del Hijo, del Espíritu Santo! Pero cuidado con tratar de abusar de la Virgen María! Presidentes y jefes de Estado, de sus respectivas repúblicas y republiquetas; primeros ministros; integrantes de los gabinetes ejecutivos; generalotes y mayores generalotes, irrumpieron en el Cielo, como río en conuco.


- !Se los dije, te lo dije! - se jactaba el más exaltado- yo le mandé a ofrecer, su “vainita” a Papa

Dios y ya ven. A nadie le amarga el dulce.


Miguel Arcángel, ese santo que siempre representan enojado, con una espada en la mano, al mirar aquél bochorno increpa al inocente Pedro.


- ¿ Cómo se te ocurre darle entrada a esa gentuza?


- ¿Y qué quieres que haga? -se excusó el portador de las llaves que cierran o abren aquellas puertas - Si desde que aquí nombraron en el departamento de admisión, a un tal Güiliam Saab Tarek, pa´l infierno no mandan, sino a los pendejos.


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