Disparar contra niños


Foto: voa

Al pelele que usurpa el Poder en Venezuela no le basta con perseguir a los residentes de nuestro territorio. Quebrantaría su "ética" de la maldad si se limita a eso. Contra los expatriados que huyen de la catástrofe desencadenada por su desgobierno la emprende por igual, obstruyéndoles el derecho al voto; imponiendoles tasas confiscatorias al derecho a portar el pasaporte nacional o más asesino, todavía, infiltra nuestras caravanas de migrantes, con maleantes peligrosos para el descrédito de tal diáspora, en todos los países que cruza en el anhelo de ingresar a territorio norteamericano.

El ala más fanática de EEUU, desde la publicación amarillista, “Breitbart News Network”, le ha hecho coro en el empeño de estigmatizar a nuestros expatriados. Contra éstos, por igual, se han ensañado un puñado de gobernadores estadales al trasladar bajo engaño a los compatriotas refugiados (lo que, en buen derecho tipifica secuestro en EE. UU. con pena de hasta cadena perpetua) desde la frontera con México, hasta Nueva York, Washington, Chicago o Martha's Vineyard, Massachusetts. Valía de todo con tal de conseguir votos para las elecciones regionales del martes pasado. Demagogia de la peor, de la que tampoco,

han escapado otras autoridades del gobierno central de EEUU, como lo atestigua la orden de disparar balas de goma contra los venezolanos que desde el lado mexicano del Río Grande, protestan por la discriminación migratoria de la cual han sido y siguen siendo víctimas.

En cuanto al gobierno de México, ha firmado con EEUU, un acuerdo a todas luces selectivo y discriminatorio en perjuicio de nuestros expatriados, bajo el eufemismo de “estrategia para reducir el flujo, récord, de migrantes venezolanos hacia la frontera sur de Estados Unidos”. Seguramente, privó el viejo y poco noble quid pro quo (entrega de algo de valor a cambio de otra cosa de valor) En este caso, de alguna ventaja arancelaria o para que otra jueza de Nueva York, retire los cargos contra un segundo, tercero o enésimo narcogeneralote, como ocurrió “a lo mero macho” con el exministro mexicano de la defensa, Cienfuegos Cepeda.

La normativa vigente en el marco de Naciones Unidas en materia de refugiados, prohíbe y califica de persecución generalizada -que es delito contra el derecho internacional- la discriminación, entre otras, por razones de nacionalidad, como lo es en este caso en perjuicio de los migrantes venezolanos. El principio “non refoulement” o de la no entrega de una persona al país donde peligre su vida, libertad o integridad física prevalece en cualquier caso de deportación de los demandantes de refugio. Pero ya lo decía el conde de Romanones: “Para los amigos, el favor ...y para los enemigos les aplico la ley y me daré por bien servido”.

¡Al demonio! por igual con los Tratados internacionales de tuición de derechos humanos incluidos los que consagran, el interés superior del niño, puesto que el ¡plomo! contra los demandantes de refugio, referido anteriormente, incluyó disparar a lactantes e imberbes. Las balas de goma, no son tan inocentes, como aseguran quienes las detonan. Matan, causan lesiones permanentes, graves; convierten gente sana en invidentes, tuertos o anolftámicos.

No hay soluciones mágicas, en la compleja tragedia del éxodo compatriota. La empeora el populismo electorero y el vulgar cambalache, del partido o sector cualquiera que sean sus agentes. Más grave cuando se cae en el juego de un régimen genocida.


Omar Estacio Z.

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