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- Bancamiga reafirma su compromiso social con “Creando Ideas. Juntos por Venezuela” 2026
La iniciativa de responsabilidad social alcanzó a más de 300 estudiantes de cinco planteles en la Gran Caracas. A través de la metodología de pensamiento de diseño, jóvenes estudiantes formularon soluciones alineadas con los ODS Reafirmando su compromiso social y en apoyo a la educación, el desarrollo sostenible y la construcción del país, Bancamiga culminó con éxito la tercera edición de su programa: “Creando Ideas. Juntos por Venezuela”, impactando positivamente a más de 300 estudiantes de educación diversificada en cinco instituciones de la Gran Caracas. Este programa educativo tiene como objetivo central fomentar la creatividad y el pensamiento crítico. Mediante la metodología de pensamiento de diseño, los jóvenes participantes identifican retos en sus comunidades y proponen soluciones innovadoras que contribuyan al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. “En Bancamiga creemos en la innovación como motor del cambio social. Con Creando ideas Juntos por Venezuela no solo estamos entregando herramientas, sino que estamos empoderando a la próxima generación de líderes del país; incentivándolos a transformar su realidad y fomentando que se conviertan en agentes de cambio desde el pensamiento crítico y creativo”, indicó José Simón Elarba, Presidente de la Junta Directiva de Bancamiga. En esta tercera edición, la iniciativa se implementó en la U.E. Madre Cecilia Cros (Catia), la Escuela Técnica La Rinconada (Coche), el Liceo Pedro Emilio Coll (El Valle), la Escuela Técnica Padre Machado Fe y Alegría (Las Acacias) y la U.E.P. María Auxiliadora (El Hatillo), durante el año escolar que culminó el pasado mes de julio. Formando líderes entre los jóvenes En alianza con Aprendo y Emprendo, en cada institución participante se realizaron talleres donde los estudiantes aprendieron sobre los ODS y cómo aplicarlos; determinaron problemáticas de su entorno, así como posibles soluciones, con el propósito de generar ideas innovadoras que promuevan un impacto positivo en sus comunidades. El profesor Gonzalo Rodríguez, coordinador de intermediación laboral de la Escuela Técnica Padre Machado, sostiene que el programa “aparte de ser pedagógico, académico y formador, es creador de conciencia” entre los jóvenes. Además, el programa representa “una oportunidad” para los muchachos “de trabajar propuestas de acuerdo a sus fortalezas y llevar a cabo en sus comunidades posibles soluciones”, afirmó Willians Venegas, director de la U.E.P. María Auxiliadora. Positivo impacto comunitario Desde sus inicios en el año 2024, “Creando Ideas. Juntos por Venezuela” ha incrementado su impacto entre la población estudiantil y en sus comunidades. La primera edición se inauguró con la participación de 365 estudiantes de entre 14 y 16 años en 6 centros educativos de zonas populares de Caracas. La segunda etapa se enfocó en el fortalecimiento institucional, capacitando a 76 docentes de 10 escuelas como facilitadores y multiplicadores del programa, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de la metodología en las aulas. Con esta tercera edición, el programa educativo consolida el modelo de innovación social entre los estudiantes e igualmente Bancamiga reafirma su compromiso social con la educación, invirtiendo en las nuevas generaciones para construir un futuro más próspero y sostenible. Más datos y útil orientación en www.bancamiga.com Con información e imágenes cortesía de Bancamiga Banco Universal
- ¿Venezuela puede convertirse en una “China del Caribe”?
¿El acuerdo petrolero con Estados Unidos puede abrir una transición democrática o consolidar un chavismo capitalista inspirado en China?... Trump y Delcy pueden reconstruir la economía venezolana, pero la incógnita es si esa prosperidad traerá legitimidad democrática y libertad… El petróleo, Trump, Delcy y los posibles escenarios El punto es si —salvando todas las diferencias históricas, culturales, económicas y geopolíticas— Venezuela podría comenzar a recorrer una variante propia del camino chino, y abrir progresivamente la economía sin que, necesariamente al mismo ritmo, el poder político cambie. Es decir, permitir capital privado, inversión extranjera, mercados más libres y una creciente integración con Estados Unidos, mientras buena parte de la estructura política heredada del chavismo permanece intacta. Si esa fórmula produce crecimiento, empleo, estabilidad y una mejora visible en la vida cotidiana, podría generar además una nueva forma de legitimidad basada no tanto en la ideología como en los resultados. Y allí aparecería la verdadera incongruencia: que el capitalismo termine ayudando a prolongar en el poder a quienes llegaron a él proclamando precisamente la superación del capitalismo… El caso chino Se presentan situaciones en la historia de los países en los que una decisión económica termina modificando mucho más que la economía. Cambia las alianzas, se redistribuye el poder, se transforma las expectativas de la población y, en determinadas circunstancias, puede hasta alterar la naturaleza del régimen político. Venezuela podría encontrarse frente a uno de esos momentos. El gigantesco acuerdo petrolero anunciado entre el gobierno de Donald Trump y la administración interina de Delcy Rodríguez no debería analizarse únicamente preguntándonos cuántos barriles producirá Venezuela, cuánto dinero invertirán las compañías estadounidenses o cuánto petróleo llegará a las refinerías de Texas y Luisiana. La cuestión es otra: ¿Qué clase de Venezuela puede surgir si este acuerdo tiene éxito?... Porque existen dos transformaciones diferentes que no necesariamente ocurren al mismo tiempo. Una es económica y la otra es política… Además, la historia demuestra que un país puede cambiar profundamente la primera, sin cambiar la segunda. China constituye probablemente el caso contemporáneo más emblemático. El experimento chino Cuando Deng Xiaoping comenzó las reformas económicas a finales de la década de 1970, China seguía gobernada por el Partido Comunista. Y lo continúa haciendo medio siglo después. La diferencia es que su economía cambió extraordinariamente. China comenzó a abrirse al comercio internacional y a la inversión extranjera, permitió progresivamente una mayor actuación de las fuerzas del mercado, diversificó las formas de propiedad y desarrolló zonas económicas especiales. El Banco Mundial describe aquel proceso precisamente como una transición progresiva desde una economía planificada hacia una economía donde los mecanismos del mercado adquirieron una importancia creciente, mientras permanecía la continuidad política del Partido Comunista. No debemos cometer la simplificación de llamar a China simplemente una economía capitalista occidental. Beijing continúa definiendo su sistema como una “economía socialista de mercado”, mantiene poderosas empresas estatales y conserva una enorme capacidad gubernamental de intervención. Tampoco puede describirse aquella economía como el viejo comunismo de planificación central existente durante la época de Mao. Deng introdujo una revolución pragmática. En esencia, el mensaje fue: no importa demasiado cómo llamemos al sistema mientras produzca crecimiento. Entonces la mano invisible del mercado comenzó a avanzar. Llegaron las inversiones. Una de las primeras: La Coca Cola. El acuerdo se cerró en diciembre de 1978 y Coca-Cola entró al mercado chino en enero de 1979. Se multiplicaron las empresas privadas. China se integró progresivamente a la economía mundial. Y, sin embargo, el Partido Comunista continuó gobernando. El Banco Mundial ha señalado precisamente que la continuidad política permitió a China concentrarse durante décadas en una transformación económica y social sin experimentar simultáneamente una transición política. La enorme pregunta venezolana es si, con todas las diferencias históricas, culturales, económicas y geopolíticas que existen entre ambos países, algo conceptualmente semejante podría comenzar a desarrollarse ahora en Venezuela. No una copia de China. Eso sería imposible. Pero sí una variante venezolana del principio que determina cambiar a fondo la economía para conservar, transformar y prolongar el actual poder político… Un acuerdo mucho mayor de lo que parece El trato anunciado por Trump y Delcy Rodríguez contempla el desarrollo de 17 campos petroleros que contienen alrededor de 64.000 a 65.000 millones de barriles de reservas. Según las autoridades venezolanas, requeriría inversiones superiores a 100.000 millones de dólares durante sus 25 años de duración y podría llevar la producción asociada a estos proyectos hasta alrededor de 1,5 millones de barriles diarios. No estamos hablando, por tanto, de otorgarle una licencia adicional a Chevron. Estamos viendo que se intentar rediseñar una parte considerable de la industria fundamental de Venezuela. Y a la sazón, aparece un personaje inesperado, Alejandro Betancourt, quien encabeza la compañía North American Blue Energy Partners —NABEP— actualmente controlada por este empresario venezolano, ha sido escogida como pieza central de la estructura que Washington pretende utilizar. NABEP recibiría 14 nuevos proyectos y, sumados a los que ya maneja, tendría participación en 17 proyectos petroleros venezolanos. Cinco de los nuevos campos habían estado asociados con compañías chinas y uno con una empresa rusa. Esto convierte a Betancourt en mucho más que un empresario petrolero. Lo coloca potencialmente como una bisagra entre PDVSA, Delcy Rodríguez, Washington y el capital estadounidense… ¿Por qué Betancourt y no Exxon? Ésta es una de las interrogantes más interesantes… Porque si Estados Unidos pretende reconstruir la industria petrolera venezolana, parecería lógico imaginar inmediatamente a ExxonMobil, Chevron o ConocoPhillips. Porque Chevron sí mantiene una posición privilegiada. Ha permanecido en Venezuela durante años y se calcula que sus proyectos producirán alrededor de 280.000 barriles diarios en 2026. Igualmente se preparan nuevos acuerdos para ampliar considerablemente sus operaciones. Exxon representa otra historia. Después de haber salido del país tras las nacionalizaciones de 2007, su CEO Darren Woods llegó a decir en enero que Venezuela era prácticamente “no invertible” sin mayores garantías jurídicas. Sin embargo, la empresa envió posteriormente un equipo técnico para examinar oportunidades, y Trump declaró el 31 de agosto que Exxon se preparaba para entrar, aunque la compañía todavía no había confirmado públicamente una inversión definitiva. ConocoPhillips, por su parte, continúa arrastrando las consecuencias financieras y jurídicas de las antiguas expropiaciones y no se encuentra todavía en una situación comparable a Chevron como operador venezolano… ¿Por qué NABEP? Probablemente porque ofrece algo que las gigantes petroleras no pueden proporcionar con la misma rapidez, la presencia previa en Venezuela, relaciones dentro del sistema, conocimiento de PDVSA, mayor tolerancia al riesgo y capacidad para actuar como intermediario entre Caracas y Washington. Asimismo, Washington estudia una estructura mediante la cual el gobierno estadounidense incluido el Pentágono podría obtener alrededor de 35 % de participación pasiva en NABEP, junto a derechos preferenciales sobre aproximadamente 20 % de la producción de los campos petroleros. La fórmula exacta continúa siendo objeto de discusiones jurídicas, particularmente por las limitaciones existentes para que organismos vinculados al Pentágono posean directamente participaciones empresariales para costear parte de los armamentos de EEUU. La diferencia es enorme. Exxon seguiría siendo Exxon. Chevron seguiría siendo Chevron. Pero NABEP podría convertirse en algo mucho más funcional para Washington, un vehículo empresarial privado sobre el cual Estados Unidos tendría una participación o influencia estratégica extraordinaria. Lo que busca Trump, las petroleras, el complejo industrial y el Pentágono. El petróleo es solamente una parte. Washington parece perseguir al menos cinco objetivos. Primero, incrementar la seguridad energética estadounidense... Segundo, enviar crecientes volúmenes de petróleo venezolano hacia las refinerías estadounidenses del Golfo de… ¿America?... Tercero, aprovechar eventualmente parte de esa producción en el contexto de una Reserva Estratégica de Petróleo que se encuentra en niveles extraordinariamente bajos, aunque existen obstáculos técnicos para utilizar directamente determinados crudos pesados venezolanos en esas instalaciones. Cuarto, desplazar progresivamente a China y Rusia de posiciones estratégicas que adquirieron durante los años de confrontación entre Caracas y Washington bajo el “chavismo”. Y quinto, el objetivo más importante desde el punto de vista geopolítico, volver a insertar Venezuela dentro de la esfera económica y estratégica de Estados Unidos. Un funcionario estadounidense explicó que uno de los objetivos consiste precisamente en abrir el mercado estadounidense para petróleo que anteriormente terminaba principalmente en China. Eso significa que debajo de los pozos existe otra disputa. No solamente se está decidiendo quién extraerá el petróleo venezolano. Más bien, hacia dónde mirará Venezuela durante las próximas décadas. Durante años Caracas construyó una relación privilegiada con: China, Rusia e Irán. La nueva Venezuela podría desplazarse hacia: Estados Unidos, inversión occidental y mercados norteamericanos… como fue en China. El petróleo se convierte nuevamente en geopolítica… ¿Y qué obtiene Delcy Rodríguez? Algo igualmente poderoso: viabilidad y tiempo a su mandato. Un gobierno puede sobrevivir durante algún tiempo gracias al control político. Pero para mantenerse necesita finalmente producir resultados. Necesita empleos. Necesita inversión. Electricidad, infraestructura, estabilidad monetaria. Requiere que los supermercados tengan mercancías y que el salario permita comprar algunas de ellas, que las personas vuelvan a imaginar un futuro dentro de su propio país. Desde la psicología política existe algo que pudiéramos llamar legitimidad por resultados. Un gobierno que enfrenta cuestionamientos sobre su origen puede intentar construir una legitimidad diferente basada en una afirmación muy sencilla: “Ahora ustedes viven mejor.” Ése podría convertirse en el proyecto político de Delcy Rodríguez. Y precisamente aquí aparece el precedente chino… ¿Un chavismo capitalista? Imaginemos por un momento que el acuerdo funciona. Llegan decenas de miles de millones de dólares. Chevron incrementa la producción. NABEP desarrolla sus campos. Exxon finalmente entra. Otras empresas internacionales regresan. Se recuperan instalaciones. Aumentan las exportaciones. Entran divisas. Crece el empleo. Disminuye gradualmente la inflación. Mejora el abastecimiento. Comienzan algunas obras públicas. Los venezolanos empiezan a percibir después de tantos años de deterioro que el país vuelve a funcionar. ¿Qué ocurriría políticamente?... Bueno, aquí aparece uno de los escenarios que hasta hace poco parecía improbable y que ahora debemos estudiar seriamente, como es que el chavismo abandone gran parte de su economía socialista sin dejar inmediatamente el poder político. Sería una especie del socialismo de mercado chino. No el chavismo de Hugo Chávez. Mucho menos el modelo económico de Nicolás Maduro. Una nueva versión. PDVSA continuaría existiendo. El Estado mantendría formalmente la soberanía sobre los hidrocarburos. El PSUV seguiría siendo una fuerza política en recuperación. Parte de la burocracia y de la estructura militar permanecerían. A la par, habría inversión extranjera masiva, empresas privadas explotando campos, exportación directa, comercialización internacional, capital estadounidense y creciente utilización de mecanismos de mercado. Las modificaciones recientes de la legislación petrolera ya conceden a empresas extranjeras mayor flexibilidad para operar campos, exportar petróleo y administrar ingresos provenientes de las ventas. En pocas palabras: podría desaparecer buena parte del socialismo económico sin desaparecer simultáneamente el chavismo político. Esto fue, salvando enormes distancias, lo que ocurrió en China. Deng no eliminó al Partido Comunista para introducir mercados. Introdujo mercados para intentar hacer viable al sistema dirigido por el Partido Comunista. Los escenarios Primer escenario, una transición negociada y gradual: Con una probabilidad de hasta el 40 %. Delcy Rodríguez permanece durante una etapa de estabilización. Estados Unidos garantiza inversiones, mercados y apoyo económico. El gobierno continúa negociando con sectores de la oposición. Se reconstruyen progresivamente mecanismos electorales e institucionales. Y finalmente se celebran elecciones competitivas que permiten una verdadera alternabilidad. Ya existen conversaciones respaldadas por Washington entre el gobierno interino y una representación opositora encaminadas, según publicaciones, a reformar el sistema político antes de futuras elecciones. De hecho, senadores estadounidenses de ambos partidos han reclamado elecciones libres, liberación de presos políticos y avances democráticos. En este escenario Delcy no sería necesariamente el destino final. Sería el puente. Y el acuerdo petrolero que fortalezca su gobierno durante los próximos meses podría crear posteriormente las condiciones económicas para que pueda entregar democráticamente el poder… Segundo escenario, el modelo chino venezolano: Con una probabilidad de menos del 30 %. Pero éste podría convertirse en el escenario dominante si el éxito económico es considerable. Delcy lograría crecimiento. El petróleo vuelve a producir riqueza. La población experimenta una mejoría palpable. El chavismo abandona progresivamente su viejo discurso económico y se transforma. Acepta capital privado. Convive con Estados Unidos. Reduce su dependencia de Rusia, China e Irán. Pero conserva buena parte de las instituciones políticas y de las estructuras de poder construidas durante las últimas décadas. Entonces surgiría algo que hace apenas unos años habría parecido una contradicción: un gobierno heredero del chavismo administrando una economía claramente capitalista. La nueva legitimidad ya no sería: “Somos la revolución.” Ahora diría: “Nosotros recuperamos Venezuela.” Psicológicamente, eso puede resultar extraordinariamente poderoso. Los pueblos agotados después de largos períodos de crisis suelen valorar intensamente la estabilidad. Cuando una persona ha vivido años entre inflación, inseguridad, emigración familiar, deterioro de servicios y desesperanza, la recuperación cotidiana puede adquirir más importancia inmediata que las abstracciones institucionales. Allí reside precisamente el peligro democrático. El bienestar económico puede generar tolerancia frente a un sistema políticamente incompleto. China lo demostró durante décadas. Tercer escenario: transición democrática acelerada: Probabilidad de menos del 15 por ciento. Existe otra posibilidad. Washington utiliza deliberadamente el extraordinario poder económico derivado del acuerdo para exigir cambios institucionales. La fórmula sería: petróleo e inversión a cambio de democracia y seguridad jurídica. Se reconstruye un poder electoral confiable. Se garantiza participación política. Se liberan definitivamente los presos políticos. Se restablecen contrapesos institucionales. Se acuerdan garantías para sectores militares y antiguos dirigentes chavistas. Así las cosas Venezuela celebra elecciones competitivas verificables internacionalmente. Sería probablemente el escenario políticamente más deseable. Pero implica la dificultad fundamental de todas las transiciones, quienes poseen el poder deben aceptar que pueden perderlo y esto puede llevar a que la posibilidad de que este escenario se apague. Cuarto escenario: fractura del chavismo y crisis de gobernabilidad: Con una probabilidad de menos del 10 %. No todos los sectores del chavismo necesariamente aceptarán esta metamorfosis. Pensemos en la dimensión psicológica del cambio. Durante años se presentó a Estados Unidos como enemigo imperial. China, Rusia e Irán fueron aliados estratégicos. Las empresas petroleras estadounidenses representaban simbólicamente aquello contra lo cual supuestamente luchaba la revolución. Y ahora podría ocurrir exactamente lo contrario: Estados Unidos entra. Capital estadounidense se hace presente. Empresas privadas operan petróleo. Campos petroleros chinos y rusos pasan a estructuras respaldadas por Washington. Caracas negocia con la oposición. El viejo enemigo comienza a convertirse en socio. Para sectores ideologizados, burocráticos, militares o económicamente beneficiados por el antiguo sistema, esto podría experimentarse no como una reforma sino como una traición. Podrían entonces aparecer luchas internas, sabotajes, divisiones militares o resistencia política… En el caso de China, antes de que Deng Xiaoping pudiera transformar la economía china, el país tuvo que resolver una feroz lucha interna por el poder. Tras la muerte de Mao, la “Banda de los Cuatro” —entre cuyos miembros se encontraba Jiang Qing, la propia viuda de Mao— fueron arrestados en octubre de 1976 por la nueva dirección encabezada por Hua Guofeng. La ruptura con el maoísmo radical no fue menor: dos integrantes de la Banda, incluida la viuda de Mao, fueron condenados a muerte —penas luego conmutadas— y otro recibió cadena perpetua y el cuarto veinte años de prisión. Aquella derrota del ala radical de la Revolución Cultural abrió el espacio político que permitiría posteriormente el regreso de Deng y, desde 1978, el inicio de una transformación económica que habría resultado prácticamente imposible mientras aquella facción conservara el poder. Quinto escenario: el gigantesco proyecto tropieza con la realidad: Con menos del 5 % de probabilidad. También puede ocurrir que estemos contemplando un anuncio mucho más espectacular que viable. Extraer el petróleo pesado venezolano es costoso. Hay que reconstruir pozos, oleoductos, mejoradores, electricidad e infraestructura. Se necesitan diluyentes. Se necesitan barcos y capital abundante durante décadas. Y, sobre todo, se necesita algo que Venezuela perdió hace muchísimo tiempo: confianza jurídica. La prensa ha recogido severas críticas sobre la ausencia de una licitación competitiva, la falta de transparencia de los contratos y las dudas acerca de la arquitectura legal de un acuerdo de semejante magnitud. Para que entren los 100.000 millones de dólares Venezuela necesita instituciones confiables. Pero si los contratos gigantescos se realizan sin suficiente transparencia, podrían debilitar precisamente las instituciones cuya reconstrucción necesita el país. Alejandro Betancourt ocupa en este panorama una posición excepcional. No porque posea más recursos que Exxon. No porque su empresa sea tecnológicamente superior a Chevron. Sino porque controla una organización situada justamente en el lugar donde convergen varios poderes como PDVSA, NABEP/Betancourt y Washington. Y ahora además NABEP podría asumir campos anteriormente relacionados con operadores chinos y rusos. Un empresario colocado en esa posición puede transformarse inevitablemente en un actor político, aunque formalmente no ocupe ningún cargo público. Por ello no se trata de prejuzgar su actuación ni de convertir las controversias que han rodeado anteriormente su trayectoria empresarial en condenas que no existen. Se trata de aplicar una regla democrática elemental, como es que cuanto mayor sea el poder económico concentrado, mayor debe ser la transparencia institucional que lo rodee. Y eso vale para Betancourt, para Chevron, para Exxon, para PDVSA y también para los propios gobiernos de Estados Unidos y Venezuela. El escenario que más debería preocuparnos Existe una posibilidad que no encaja perfectamente dentro de las categorías tradicionales. Venezuela podría dejar atrás el socialismo autoritario pero no llegar inmediatamente a la democracia. Podría aparecer en su lugar un capitalismo oligárquico petrolero. Un reducido número de empresarios controla grandes concesiones. El Estado conserva poder político. Las grandes compañías reciben rentabilidad. Washington obtiene energía y seguridad geopolítica. El gobierno venezolano obtiene recursos. La economía mejora. Pero las instituciones continúan siendo débiles. Entonces habríamos cambiado el modelo económico sin resolver el verdadero problema venezolano: ¿quién controla a quienes tienen el poder? Porque el capitalismo necesita democracia y Estado de derecho tanto como necesita inversión. De lo contrario, la riqueza puede cambiar de manos sin que cambie la relación entre el ciudadano y quienes gobiernan... Trump y Delcy se necesitan Ésta puede ser finalmente el quid del asunto. Trump necesita a Delcy Rodríguez. No necesariamente porque desee que gobierne Venezuela indefinidamente, sino porque requiere de alguien que pueda mantener suficiente cohesión interna mientras se reconstruye la industria petrolera, y se redefine la relación estratégica con Washington. Por lo mismo, Delcy necesita a Trump. No porque se haya convertido ideológicamente en una dirigente pro estadounidense, sino porque sin capital, tecnología, mercados y reconocimiento internacional resulta extraordinariamente difícil reconstruir la economía venezolana. Podría establecerse así una relación de dependencia mutua: Trump requiere estabilidad venezolana para obtener petróleo. Delcy necesita la inversión en petróleo estadounidense para obtener estabilidad. Y en medio se encuentra Venezuela… Hasta publicar este análisis el 1° de septiembre de 2026, María Corina Machado no se ha pronunciado... Al final… … la gran pregunta venezolana ya no es si el chavismo sobrevivirá. Es: ¿En qué se transformará para sobrevivir? China descubrió hace casi medio siglo que un partido nacido bajo una economía comunista podía permitir mercados, inversiones, propiedad privada y capitalismo empresarial sin abandonar necesariamente el monopolio político. Venezuela podría estar comenzando, con enormes diferencias y características propias, un experimento semejante. Delcy Rodríguez podría intentar construir legitimidad económica allí donde existe una profunda controversia sobre la legitimidad política. Trump podría aceptar temporalmente esa fórmula porque obtiene petróleo, estabilidad y una Venezuela nuevamente alineada con Estados Unidos, mientras China, Rusia e Irán pierden influencia. Al leer este artículo mi esposa María Mercedes Gessen me dijo: “Pienso que se puede dar el caso en que una población agotada podría aceptar durante algún tiempo menos democracia a cambio de más prosperidad. Ésa sería psicológicamente una tentación comprensible, aunque también históricamente peligrosa. Porque la prosperidad no sustituye a la libertad, de la misma manera que la libertad política difícilmente puede consolidarse sobre una sociedad condenada permanentemente a la miseria. Venezuela necesita ambas”. Yo agregaría que el petróleo pueda proporcionar los recursos para reconstruir el país. Que Estados Unidos pueda contribuir con capital y tecnología. Que el chavismo pueda transformarse y la oposición pueda incorporarse a una transición pactada. Que Delcy Rodríguez pueda convertirse en un puente entre dos épocas… El éxito verdadero del acuerdo Trump–Delcy no podrá medirse solamente preguntando cuántos millones de barriles salieron de la Faja del Orinoco. Habrá que responder si ¿sirvió el petróleo para que Venezuela recuperara solamente su riqueza… o también para que recuperara sus instituciones, su pluralismo, su democracia y su libertad? Porque si dentro de algunos años los venezolanos tienen una economía capitalista próspera pero continúan sin poder decidir libremente quién los gobierna, habremos transformado el modelo económico. Pero todavía no habremos terminado la transición, como le ocurrió a China durante medio siglo y continúa... Que la Divina Providencia Universal nos acompañe, apreciado lector… Si desea darnos su opinión o contactarnos puede hacerlo en psicologosgessen@hotmail.com... Vladimir Gessen. Psicólogo Puede publicar este artículo o parte de él, siempre que cite la fuente del autor. Gracias. © Fotos e Imágenes Gessen&Gessen
- Las noticias de economía del 31Ago en Venezuela
El economista destacó que lo que se derive de la implementación del acuerdo entre EE.UU. y Venezuela no se reflejará a corto plazo. Foto: Archivo I21 Un resumen de las informaciones de importancia nacional del plano económico venezolano LVL: Acuerdo con EE.UU. cambiaría percepción de estabilidad en Venezuela para inversionistas extranjeros Para el economista Luis Vicente León, el acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos debe ser evaluado "con prudencia" inicialmente por las implicaciones en materia de inversión que se requieren para concretar el proyecto. Hizo énfasis también en los intereses de ambos países: por un lado el de EE.UU, en un escenario con reserva estratégica en mínimos y gasolina cara antes de una elección presidencial. Y por el otro, el de Venezuela, con requerimientos de ingresos petroleros para abordar la situación económica y la captación de inversión extranjera para resolverla. León también puso el acento en un aspecto clave para captar esa inversión: "Ver a EE.UU. como socio con intereses propios puede cambiar la percepción de estabilidad para otros inversionistas extranjeros en campos convencionales fuera de este proyecto", dijo. El presidente de la firma Datanálisis indicó que los beneficios para Venezuela se definirán en los mecanismos bajo los cuales se implemente el acuerdo. Al respecto, recordó que EE.UU. tomaría 55% de la producción efectiva según el acuerdo, tanto como accionista, como por el derecho a comprar crudo a costo, aspectos que forman parte de lo que no se ha divulgado del acuerdo. "Y falta un elemento igual de determinante: qué se define como costo, porque cuando el comprador es también el accionista mayoritario esa definición pesa tanto como la tasa", dijo. "La regalía se calcula sobre volumen, pero el impuesto de hidrocarburos sobre ingreso bruto y el ISLR sobre ganancia. Si más de la mitad se entrega a costo y no a precio de mercado, el ingreso reportado se comprime y con él dos de los tres tributos. Los 209 mil millones en impuestos anunciados solo cuadran con valoración fiscal a precios internacionales (y eso puede estar en los contratos que aún no conocemos)", detalló. León indica que el análisis de este acuerdo debe incluir también los aspectos operativos del proyecto. "Una inversión así en 17 campos, buena parte greenfield en la Faja, obliga a reconstruir mejoradores, dilución, oleoductos, terminales y sobre todo generación eléctrica dedicada. Esa generación cambia la ecuación eléctrica de las regiones donde se instale. Detrás vienen servicios, metalmecánica, transporte, construcción, empleo y retorno de talento", comentó. En una publicación difundida en su perfil de "X", también consideró las aristas del contexto tecnológico mundial, los requerimientos para ampliar el alcance de la Inteligencia Artificial (IA) y cómo se podría posicionar globalmente un país que ayude a resolver esto. "La energía firme y barata se volvió el cuello de botella de la inversión tecnológica: los centros de datos y la infraestructura de IA requieren nodos energéticos gigantes que no son fáciles de conseguir en ninguna parte. Un país que resuelva generación a escala se vuelve candidato para inversiones que no tienen que ver con el petróleo. Igual con la minería y los minerales raros, que dependen de energía, logística y seguridad para el capital". No obstante, recalcó que lo que se derive de la implementación del acuerdo entre EE.UU. y Venezuela no se reflejará a corto plazo. "El crudo extrapesado madura entre cinco y diez años y el capital anunciado es intención, no todavía desembolso". Reseñado por bancaynegocios.com Luis Oliveros considera que el nuevo acuerdo petrolero entre Venezuela y USA podría "cambiar las reglas de juego" El economista Luis Oliveros, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Metropolitana (Unimet), fijó posición respecto al reciente acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos, luego de que Delcy Rodríguez ofreciera algunos detalles del acuerdo . En ese sentido, Oliveros destacó que aún faltan muchos detalles por conocer, pero que si se confirma que el pacto involucra una cifra de 100.000 millones de dólares en inversiones, esto indicaría que se trata de un "verdadero game changer" (punto que cambia las reglas de juego). "Se empiezan a conocer más datos sobre el acuerdo petrolero entre Venezuela y los Estados Unidos. Estaríamos hablando de unos 17 proyectos, más de la mitad de esos nuevos desarrollos, bajo la figura de los CPP, con (fundamental) un horizonte de 25 años. La extracción prevista durante esos 25 años sería de unos 11.000 millones de barriles (importante: reservas no significa producción efectiva, esas reservas tienen una tasa de extracción). La meta conjunta de producción podría llegar a 1,5 millones de bd", señaló al referir declaraciones que dio Delcy Rodríguez el sábado 29 de agosto. Así mismo, Oliveros destacó como "un dato importante" la estimación de que el Estado venezolano recibiría cerca de 20 dólares por barril, bajo un cálculo que supone que la cesta del Brent cotice en 65 dólares por barril. "Se debe considerar el descuento de la cesta venezolana. Si el precio promedio sube, al Estado le queda más", aclaró. Además, remarcó: "Se habla de inversiones cercanas a 100.000 millones de dólares. Esta cifra es fundamental para entender el impacto económico del acuerdo. Todavía faltan muchos detalles por conocer y analizar, y varias de estas cifras son extraoficiales. Pero, de confirmarse, estamos ante un verdadero game changer", indicó Oliveros. De igual forma, señaló que el mayor impacto sobre producción petrolera, exportaciones y crecimiento se sentirá en el mediano y largo plazo, pero, matizó que cree que en el corto plazo comenzará a sentirse. Por otra parte, Oliveros mencionó que se debe tener en cuenta que las reservas petroleras de Venezuela son 300.000 millones de barriles y cuestionó cómo se pretenden explotar esas reservas. "¿Qué porcentaje de ese número vamos a poder explotar en las circunstancias actuales?¿Vamos a hacerle misas o terapias de psicología positiva a los pozos para que produzcan más? ¿De donde van a venir las inversiones? ¿De Pdvsa o del exterior?», preguntó. Y siguió: "Siempre se habló de la necesidad de la inversión extranjera en la industria petrolera y en general en la economía venezolana. Faltan detalles, data, sin duda, pero firmar un acuerdo a largo plazo con empresas norteamericanas (no iraníes, cubanas, etc.), para desarrollar una parte de nuestras reservas, no parece una mala estrategia". En otro orden de ideas, el economista dijo que ante el interés causado por el anuncio del acuerdo petrolero, es importante tener claridad sobre las siguientes definiciones: Greenfield: proyecto desarrollado desde cero en un área no explotada previamente, donde hay que construir prácticamente toda la infraestructura: pozos, instalaciones de producción, transporte y servicios asociados. Suele requerir más inversión, más tiempo y asumir mayor riesgo que desarrollar un campo ya existente. Government Take: es la proporción de la renta, generada por un proyecto petrolero, que captura el Estado a través de regalías, impuestos, participación accionaria, bonos y otros mecanismos fiscales. En términos sencillos: qué parte del valor del negocio petrolero termina quedándose el Estado. Acuerdo petrolero El pasado viernes 28 de agosto, Venezuela anunció un acuerdo que tildó como "histórico", mientras, en paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, celebró en su red social Truth Social «haberse asegurado el control mayoritario» de un volumen de reservas petroleras probadas en Venezuela de 65.000 millones de barriles. Posteriormente, Trump afirmó que el petróleo venezolano será destinado, entre otros fines, a reponer las Reservas Estratégicas de Petróleo (SPR) de su país, cuyo nivel considera insuficiente. Por su parte, el sábado 29 de agosto, Delcy Rodríguez dio declaraciones, en las que precisó que el acuerdo tendrá una duración de 25 años y que permitirá generar ingresos superiores a 209.000 millones de dólares para el Estado venezolano, tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril. Rodríguez explicó que el convenio contempla el desarrollo conjunto de 17 campos petroleros estratégicos en Venezuela, con una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios. Aclaró que el cálculo de ingresos podría variar dependiendo del precio internacional del crudo, pero precisó que, bajo la referencia de 65 dólares por barril, el Estado venezolano recibiría aproximadamente 209.335 millones de dólares. “Por cada barril producido y vendido, cerca de 19 dólares ingresan directamente a nuestro país”, dijo. Asimismo, Rodríguez detalló que el proyecto también incluye el desarrollo de ocho bloques verdes o greenfields en la Faja Petrolífera del Orinoco, una extensa zona petrolera ubicada en el centro y oriente de Venezuela. Según explicó, estos proyectos contemplarán regalías mínimas de 16 % y una tasa de impuesto sobre la renta de 34 %. Con información de sumarium.info Precio del dólar vs euro El Banco Central de Venezuela informó que al cierre de la jornada de este lunes 31 de agosto la tasa de cambio del dólar para el martes 1 de septiembre se ubicó en 798,32 bolívares. Eso significa un incremento de Bs. 3,33 (+0,41%) en comparación con la tasa de cambio anterior. En el caso del euro, la nueva tasa de cambio se ubicó en 926,55 bolívares. Eso representa un incremento de Bs 3,86 (+0,41%) en comparación con la tasa anterior.
- Pedro Elías Hernández:El bolívar hace tiempo que dejó de ser dinero
El problema en Venezuela no es que la gente no tenga suficiente dinero, sino que el dinero no tiene suficiente valor. Pedro Elías Hernández es periodista dedicado al análisis petrolero y monetario. En la actualidad es diputado a la Asamblea Nacional y forma parte junto con otros consultores del foro económico para la dolarización constituido por el diputado Antonio Ecarri y el especialista internacional en asuntos monetarios Steve Hanke. Con él conversamos sobre el tema de la dolarización y la crisis inflacionaria que vive Venezuela desde hace décadas. -¿Qué pasa en nuestro país en materia monetaria. Por qué es tan persistente la inflación? – Yo creo que es bueno preguntarnos, ¿qué es el dinero? El dinero es un medio de intercambio indirecto, una institución civilizatoria originada desde la era del neolítico de forma espontánea luego de siglos de evolución en las relaciones mercantiles entre las personas, pero sobre todo constituye el bien que recibimos a cambio de nuestro tiempo, trabajo y esfuerzo. Si ese bien lo recibimos en una moneda que no vale nada, entonces nuestro tiempo, trabajo y esfuerzo tampoco valen nada. El bolívar hace tiempo que dejó de ser dinero. El dinero tiene básicamente tres atributos. Ser una unidad cuenta, ser un eficiente medio de pago y ser una reserva de valor. El bolívar carece hoy de todo eso. La historia relativamente reciente del dinero en Venezuela nos relata que en el año 1939 con la creación del Banco Central de Venezuela, el país vivió una sensible reforma monetaria. Anteriormente regía, desde 1918, una Ley de moneda que había creado el bolívar- oro como divisa oficial de la república. La legislación establecía que un bolívar era el equivalente a 0,29 gramos de oro fino, por lo tanto, los bolívares en circulación tenían obligatorio respaldo y libre convertibilidad en oro amonedado o en lingotes. Es decir, se estableció en nuestra nación un patrón oro clásico. Como consecuencia de la referida reforma monetaria se expropio el oro perteneciente a los bancos comerciales radicados en la nación, se emitió moneda de curso legal y se obligó a los venezolanos a canjear los bolívares en su poder- emitidos hasta entonces por diversas entidades bancarias privadas- por el bolívar del BCV. De esta forma se creó un único ente emisor de dinero primario, pero con unas reglas de emisión muy rígidas y precisas, donde los nuevos bolívares tenían que ser respaldados por oro o divisas en base a un tipo de cambio fijo. Esta rigidez en el proceso de emisión de moneda fue lo que permitió la existencia de inflaciones anuales inferiores a 2% en promedio desde 1918 hasta 1974. Tal sistema constituía de hecho lo que se conoce como “una caja de conversión perfecta” y se aplicó en nuestro país mucho antes que el prominente economista Steve Hanke formulara una idea semejante en los años 80 del siglo pasado y antes de que Hong Kong asumiera tal modelo monetario con mucho éxito. La idea consiste en emitir moneda de curso legal sólo si hay divisas extranjeras u oro suficiente para respaldarlo. Este modelo hace que la oferta de dinero se ajuste a la demanda del mismo. Realmente funciona muy bien. -¿Entonces qué paso en Venezuela? -Con el paso de los años, las reglas de emisión monetaria se fueron relajando, otorgándole al BCV mayor discrecionalidad. Tal circunstancia quedó consumada en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) con la estatización del ente emisor venezolano, que había sido desde su fundación una institución semi privada, con millares de accionistas particulares. Hasta allí llegó la estabilidad y fortaleza del bolívar como moneda. La trágica historia de lo que pasó en adelante con nuestra divisa nacional es conocida. El llamado "viernes de negro" de 1983, no es más que un episodio en esta prolongada trama de destrucción de la riqueza dineraria de los ciudadanos. El problema en Venezuela no es que la gente no tenga suficiente dinero, sino que el dinero no tiene suficiente valor. El drama venezolano es la interrupción de un proceso sostenido de estabilidad monetaria y crecimiento económico que data desde 1922 hasta 1977. Durante ese período se multiplicó en 1.000% el Producto Interno Bruto por Habitante, según datos cifras que aporta el profesor Asdrúbal Baptista en su Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana 1830-1989. ¿Qué tuvimos en Venezuela desde 1922 hasta mediados de los 70 del siglo pasado, lapso en el cual crecimos a las tasas que crecen hoy las economías asiáticas? Pues bien, durante ese tiempo hubo dos cosas fundamentales: una industria petrolera de gestión privada vigorosa y una moneda sólida y estable. Ciertamente, el cambio crítico se produce a partir de la estatización petrolera de 1975. Por un lado, se flexibilizaron las reglas de emisión de dinero primario por parte del BCV y por otro se estatizó el sector externo de nuestra economía. Antes los dólares de las exportaciones venezolanas estaban en manos del sector productivo privado, petrolero y no petrolero, los cuales eran vendidos al BCV y éste para poder emitir y poner a circular bolívares tenía que garantizar previamente su respaldo en oro o en divisas a un tipo de cambio fijo. Es decir, una caja de conversión. A partir de ese momento los gobiernos venezolanos empezaron a tener sus ingresos más líquidos en dólares petroleros, pero la mayoría de sus gastos los mantenían en bolívares. Un verdadero privilegio. Tal cosa creaba ciertamente un poderoso incentivo para devaluar la moneda a fin de cuadrar las cuentas fiscales. Para el ciudadano común era todo lo contrario, tenía ingresos en bolívares devaluados y gastos dolarizados. Luego, durante el siglo XXI, se produjeron las reconversiones monetarias chavistas, la famosa confiscación del “millardito” de las reservas internacionales, la figura insólita de "las reservas internacionales excedentarias" y las modificaciones a la Ley del BCV de los años 2005, 2009 y 2010, que terminaron de sepultar el sistema monetario nacional. Otro dato interesante es recordar que un bolívar, ese que era citado como un dinero sano y sólido en las novelas del agente 007 escritas por Ian Fleming, equivalía a 0,29 gramos de oro fino. Eso quiere decir que, de haberse conservado el valor de nuestra moneda anclado a ese metal precioso, en vez de pagar hoy cerca de 800 bolívares con 14 ceros a la derecha por un dólar (al colocar a la moneda nacional los ceros que se le restaron por las distintas reconversiones monetarias), serían más bien aproximadamente 49 dólares los que habría que pagar para obtener un bolívar, calculando al precio internacional que hoy en día tiene el oro. -¿Qué hay que hacer en su opinión en Venezuela? El daño reputacional que ha experimentado nuestro bolívar es inmenso e irreparable. - Cada ciudadano debería decidir libremente en qué moneda quiere tener su riqueza o qué moneda o activo físico de valor quiere utilizar como dinero. Esto nos llevará a un sistema de competencia entre monedas de manera libre, o un régimen multimoneda. De esta forma iríamos a una dolarización formal y financiera total o casi total de nuestra economía en donde la inmensa mayoría de los ciudadanos escogerán el dólar. Venezuela está ubicada en lo podríamos llamar una zona dólar comercial y geopolíticamente hablando. También podemos simultáneamente retomar un esquema como el que tuvimos desde 1918 hasta 1975 de caja de conversión perfecta preservando una moneda nacional emitida por nuestro Banco Central, pero con anclaje y respaldo en divisa extranjera o en un activo material, que podría ser el oro monetario. Es decir, atarle los pies y las manos al BCV para que no cometa los desmanes que cometió y sigue cometiendo y que haga política monetaria lo menos posible. Yo era, como el profesor Steve Hanke amigo de la idea de la caja de conversión perfecta, pero conociendo a los políticos venezolanos me voy por la dolarización plena. El daño reputacional que ha experimentado nuestro bolívar es inmenso e irreparable. -Entonces hay que cambiar totalmente nuestro sistema monetario? - Hay que cambiar el actual esquema. El gobierno recibe una parte sustancial de sus ingresos en dólares vía PDVSA y renta petrolera, pero paga su nómina de funcionamiento en bolívares devaluados. Se queda con el poco dinero bueno que todavía da el petróleo y obliga a la gente, bajo el principio del curso legal de la moneda nacional, a aceptar el dinero malo que emite. Impone una suerte de Ley de Gresham, “el dinero malo expulsa al dinero bueno”. La libertad monetaria o el régimen multimoneda, hará que se establezca plenamente, no sólo de hecho sino de derecho, una dolarización formal y financiera en el país, lo que permitirá que la Ley de Gresham opere a la inversa, es decir, el dinero bueno expulsará al dinero malo. De esta manera se monetizará la economía y circulará mejor la riqueza. En el presente, el dinero en bolívares que está en el sistema financiero venezolano es simplemente transaccional, no supone ahorro alguno. ¿Quién va ahorrar en una moneda que se deprecia? El ahorro nacional se marcha a otros países. Por eso nuestro PIB está muy poco monetizado, apenas en 4 o 5% respecto a la cantidad total del producto. Las naciones con alta inflación suelen desmonetizar su riqueza en moneda local. Cae la demanda de ese dinero y por ende su valor. De allí que haya muy limitados fondos financieros para el crédito. Agregue a esto el elevado encaje bancario que existe. - Cómo definiría usted la inflación - Hay una anécdota que cuenta las enseñanzas de un maestro de economía a sus alumnos. Le gustaba el método peripatético y salía a pasear con sus discípulos. Una vez los llevó a la casa de la moneda, lugar en donde se imprimía y acuñaba el dinero de circulación legal. Al llegar al sitio se oyó el ruido de las prensas en plena producción. El maestro les decía; "oigan bien, ese es el sonido de la inflación”. Yo vivo en la ciudad de Maracay, Venezuela, y con frecuencia transitaba por la avenida Casanova Godoy a la altura de la llamada Hacienda La Placera, paraje que le da sede a la Casa de la Moneda de mi país. A veces me detenía en las proximidades de ese lugar, de acceso difícil y distante para los citadinos. Me imaginaba el sonido de las máquinas trabajando y de la inflación venezolana que allí se generaba. Las actividades de esa dependencia del BCV entiendo que están paralizadas o semiparalizadas. Los bolívares ya no se producen físicamente allí, pero desde luego la inflación continúa campante. En materia monetaria Venezuela sufre una crisis inflacionaria. Los precios de los bienes y servicios suben incesantemente. La moneda pierde valor, capacidad de compra. La inflación tiene como consecuencia el incremento de precios, pero los precios no suben todos al mismo tiempo ni es un fenómeno neutral. Es un proceso desigual. La inflación es un fenómeno donde hay ganadores y perdedores. Es lo que en teoría económica se llama “el efecto Cantillon”. Muchos precios suben, pero el último que sube es el precio de la fuerza de trabajo, es decir, el salario. Al subir la mayoría de los precios y no el salario, entonces baja el precio relativo del salario, es decir, baja el salario real, ya que éste se hace más barato en comparación a los otros precios y pierde por consiguiente capacidad de compra. Y el salario real forma parte de los costos del Estado, por lo que la inflación hace que los costos salariales reales del gobierno disminuyan al compararlos con otros costos y así pueda ayudarse para cuadrar sus cuentas fiscales. La inflación es una trasferencia de riqueza desde los que menos tienen a los que más tienen, desde los asalariados a los empleadores. En Venezuela y en muchas partes es un programa de gobierno mediante el cual el sector público se financia. Realizando un Trabajo periodístico para la Revista “Criterios”, especializada en materia económica, entrevisté en 1991 al economista Armando León, quien para el momento se había desempeñado como Director de Cordiplan (Oficina Central de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República). El alto funcionario de manera muy resumida y pedagógica me explicó algo que yo pensé que era muy complejo. Me expuso cómo se diseñaba el presupuesto de la república y su estructura de ingresos y gastos. Textualmente me dijo lo siguiente: “Como el ingreso del gobierno no está relacionado con la actividad económica interna, especialmente la privada, el Estado se plantea su estrategia de gasto sin considerar el aparato productivo, más que como un eventual beneficiario de ese gasto. Lo que realmente importa para determinar los ingresos es el precio del petróleo y el Estado venezolano no puede hacer mucho para afectarlo. Se trata de determinar el ingreso en dólares que se producirá por las exportaciones de petróleo y la cantidad de bolívares que se requieren para cubrir el presupuesto, el resto es dividir”. A partir de ese momento entendí cómo funciona monetaria y cambiariamente Venezuela. Los gobiernos tienen ingresos en dólares, gastos en bolívares y el control sobre el precio del tipo de cambio. Esta formulita contable nos ha arruinado a los venezolanos y ha hecho que el bolívar sea una moneda extinta y haya perdido sus atributos como dinero. La inflación y la devaluación son dos fenómenos que destruyen nuestro dinero, nuestra capacidad adquisitiva. El dinero es la propiedad privada más democrática, la propiedad privada de los pobres, ya que los sectores más desposeídos casi que solamente tienen como activo económico sus ingresos. La inflación, específicamente, es un fenómeno netamente monetario. Pero no es propiamente que haya mucho dinero persiguiendo pocos bienes y servicios. A veces se explica mal la cosa. No siempre es la consecuencia de la expansión indiscriminada de la oferta monetaria por parte de los gobiernos para financiar su déficit fiscal. Puede haber inflación incluso sin emitir moneda. Son los llamados efectos diferidos de la inflación. El periodista y analista Pedro Elías Hernández finalizó la entrevista con el siguiente diagnóstico: "El asunto grave en el caso de la inflación venezolana presente es la terrible caída de la demanda de dinero por parte del público. Nadie quiere bolívares, los que llegan a nuestras manos inmediatamente los queremos gastar o usar para comprar dólares o convertirlos en un activo que sí sirva como reserva de valor, lo que alimenta la carestía y encarece el tipo de cambio. Es así como se produce una suerte de inflación inercial como consecuencia de no tener una moneda nacional sana, sino enferma, de la cual huimos como si fuera una peste."
- Las noticias políticas del 31Ago en Venezuela
Las imágenes de Nicolás Maduro durante su permanencia en una cárcel de Estados Unidos, crearon polémica en las redes sociales. Foto: @NicolasMaduro Un resumen de las informaciones del plano político venezolano. Fotos de Nicolás Maduro en la cárcel: ¿son reales o hechas con IA? Desde las redes sociales de Nicolás Maduro se difundieron este domingo 30 de agosto dos fotografías tomadas supuestamente desde el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, en Estados Unidos, donde permanece detenido desde su captura el pasado 3 de enero. Sin embargo, la publicación generó dudas en los venezolanos sobre la autenticidad de las imágenes y sobre las condiciones en las que fueron tomadas. La desconfianza de los ciudadanos se basa en el argumento de que la vestimenta que usa Maduro en las gráficas no corresponde a las normas del centro de reclusión. En esa cárcel de NY usan uniforme color caqui, el mismo que ha salido en caricaturas que hacen artistas que pueden acceder a las audiencias, en la cárcel no se usan zapatos con trenzas para evitar "accidentes" y tampoco permiten usar reloj. Esas fotos no son reales", indicaron en los post de redes sociales donde circula la fotografía. Las fotografías tienen una marca de tiempo del 25 de junio de 2026, a las 18:05, y muestran a Maduro de pie frente a una pared de bloques, vestido con un conjunto deportivo gris, zapatos blancos con cordones y lentes. La fecha de las imágenes también las ubica un día después del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela. Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron el 24 de junio y dejaron graves daños en viviendas, edificios y otras infraestructuras. El balance de fallecidos se situó en 6.509 el pasado 24 de agosto. En una de las fotografías, Maduro aparece de pie frente a una pared de bloques, vestido con un conjunto deportivo gris, zapatos blancos con cordones y lentes. Tiene los brazos levantados y muestra los dedos índice y medio de ambas manos mientras sonríe. En la otra imagen, aparece nuevamente frente al mismo fondo y con la misma ropa, pero esta vez sostiene los lentes doblados en una de sus manos. ¿Son reales las fotografías? La reconocida periodista venezolana Maibrot Petit publica en su espacio informativo las normas y condiciones establecidas por el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, Adrián González, director de Cazadores de Fake News, dijo a El Pitazo que las consideran reales, actuales y que no parecen tener ninguna manipulación digital. González agregó que las fotografías son consecutivas y que fueron tomadas una después de la otra, con segundos de diferencia. Señaló que ambas tienen el mismo fondo y que los lentes que Maduro utiliza en la primera aparecen doblados y sostenidos con una mano en la segunda. “Publicar las dos fotos al mismo tiempo funciona para que no quede ninguna duda”, afirmó González. Sin embargo, también señaló que resulta "raro que, aunque sean recientes, no sean de ayer o más recientes de lo normal ¿Por qué dos fotos del 25/06 las vienen a publicar justo ahora?", se preguntó. A su vez, fuentes del entorno de Maduro dijeron al medio El País que las fotografías fueron tomadas el 25 de junio durante la semana del Día del Padre. Esas mismas fuentes indicaron que Maduro vio las imágenes el 13 de julio y que posteriormente fueron enviadas por correo postal a sus allegados. Sus últimas fotografías públicas Las nuevas fotografías tienen fecha del 25 de junio de 2026, aunque fueron publicadas este domingo 30 de agosto. Antes de estas imágenes, las últimas fotografías públicas de Maduro se difundieron después de su captura en Venezuela, el 3 de enero de 2026, durante una operación militar estadounidense. Una de las primeras imágenes lo mostró bajo custodia estadounidense a bordo del USS Iwo Jima. En la fotografía aparecía con ropa deportiva gris, esposado y con los ojos cubiertos. Edmundo González: La recuperación del país no puede medirse solo en barriles petroleros En una disertación sobre las verdaderas necesidades del país y la corrupción, Edmundo González Urrutia, presidente electo de Venezuela de acuerdo con las actas del 28 de julio de 2024, abordó el tema del petróleo y su impacto en el bienestar de los venezolanos, sin referirse al reciente acuerdo firmado entre Donald Trump y Delcy Rodríguez. “La recuperación de Venezuela no puede medirse solamente por los barriles que vuelva a producir, sino por las vidas que esa riqueza permita reconstruir”, dijo el exdiplomático sin mencionar el acuerdo. “Cuando se habla de petróleo en Venezuela aparecen cifras enormes. Millones de barriles, miles de millones de dólares, inversiones que cuesta incluso imaginar. ¿Qué significa todo ese dinero para una familia que perdió su casa y todavía espera poder reconstruirla? ¿Para quien llega a un hospital y tiene que buscar, por su cuenta, lo que necesita para ser atendido o resignarse porque no pueden salvarle la vida?”, se preguntó González Urrutia. El representante de la oposición recordó que Venezuela siempre ha tenido mucho dinero, pero que “una cosa es que los recursos entren al país y otra muy distinta que lleguen a la vida de la gente.”. Gonzalez Urritia destacó la presencia de la corrupción en todos los ámbitos de la vida de los venezolanos. “También aprendimos que la corrupción está presente en una obra que no se hizo o que se hizo mal. En un hospital sin capacidad para salvar vidas. En una infraestructura que nadie mantuvo hasta que falló. En una familia que pierde lo que construyó durante años. En jóvenes que crecieron con menos oportunidades de las que debieron tener. Está presente en el hambre y en la crisis humanitaria compleja, que continúa y se profundiza”. Y frente a eso EGU se preguntó si el petróleo va a mejorar la vida de todos los venezolanos o solo de algunos. “Porque recuperar la industria petrolera es necesario. Pero recuperar Venezuela es recuperar la vida de su gente”. Donald Trump y Delcy Rodríguez firmaron un acuerdo petrolero que contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con “un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, una inversión de más de 100.000 millones de dólares y más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado”. Con información de efectococuyo.com Familiares exigen medida humanitaria para Roland González tras operación por infarto Tras sufrir un infarto hace dos semanas y habérsele practicado un cateterismo en el Hospital Militar de Caracas, Roland González, detenido por el caso Pdvsa Cripto, fue devuelto el sábado 29 de agosto a la cárcel de El Rodeo I, a pesar de su delicada condición de salud y contraviniendo la recomendación médica. Heider Hernández detalló que su hermano debe someterse dentro de pocas semanas de un nuevo cateterismo y ese nuevo traslado al Rodeo implica un grave riesgo para su vida. Ante esto, responsabilizó a la jueza Alejandra Romero, del Tribunal Tercero con competencia en Terrorismo, de cualquier complicación en su estado de salud. Por su parte, el equipo de abogados de Roland González solicitó a la jueza dictar una medida humanitaria para que pueda guardar reposo domiciliario mientras espera la segunda intervención quirúrgica. La defensa considera que un paciente con ese cuadro no puede estar sometido a las duras condiciones de este penal, que ha sido señalado como un centro de torturas, ni a un alto nivel de estrés. Asimismo, explicó que en los últimos días el tribunal de la causa no ha despachado, por lo que esperan que la próxima semana el juzgado se aboque de emergencia al caso debido a su gravedad. Con información de talcualdigital.com
- ¿Sientes miedo como buena parte de la humanidad?
En esta era de riqueza y tecnología, millones temen por su seguridad, su sustento y la posibilidad de conservar un lugar digno en el futuro… El temor al delito, la pobreza y perder el trabajo transforman las mentes, deterioran la convivencia y ponen en riesgo nuestra libertad... El miedo a la violencia, a la pobreza y al futuro… … El temor no siempre llega vestido de soldado acompañado por el estruendo de una explosión o anunciado mediante una alarma. Algunas veces entra calladamente en nuestras casas, se sienta a la mesa y observa cómo una familia vuelve a calcular sus gastos porque el dinero ya no alcanza. Otras, irrumpe cuando alguien mira hacia atrás antes de abrir la puerta de su automóvil o para salir de casa, cuando unos padres esperan despiertos a que sus hijos regresen, o si una persona recibe un correo de la empresa y teme que dentro de aquel mensaje se encuentre el final de su trabajo. Durante años imaginamos que las mayores preocupaciones de nuestra época serían una guerra nuclear, el cambio climático, una nueva pandemia, o la aparición de máquinas capaces de superar al ser humano. Todas esas amenazas existen y ninguna debería subestimarse. No obstante, cuando se le pregunta directamente a las personas qué es lo que más les preocupa, sus respuestas resultan mucho más cercanas, más concretas y también más íntimas: ¿Estaremos seguros en casa? ¿Podremos continuar pagando lo que debemos? ¿Tendremos trabajo mañana? ¿Nuestros hijos vivirán peor que nosotros?... A la par, quizá nunca habíamos poseído tantos conocimientos, recursos y tecnologías. Y, sin embargo, miles de millones de seres humanos sienten que viven cada vez más cerca del peligro y más lejos de la tranquilidad… ¿Qué preocupa hoy al mundo? La edición de julio de 2026 de la encuesta internacional What Worries the World, realizada por Ipsos entre 25.540 adultos de 30 países, encontró que el crimen y la violencia constituían la principal preocupación, mencionada por 32 por ciento de los consultados. Le seguían la inflación, con 30 por ciento, el desempleo y la pobreza o desigualdad social, ambos con 29 por ciento, y la corrupción política y financiera, fue la de menor cuantía con 28 por ciento… La misma investigación reveló dos cifras particularmente expresivas: 62 por ciento consideraba que su país marchaba por el camino equivocado, y una proporción idéntica calificaba negativamente la situación económica nacional. Es decir, casi dos de cada tres personas no estaban seguras de que sus sociedades avanzaran en la dirección correcta ni de que sus economías pudieran ofrecerles estabilidad.(Ipsos: What Worries the World, July 2026)… ¿La humanidad se siente vulnerable? Los resultados de la investigación ofrecen una fotografía suficientemente amplia para revelar que detrás de problemas aparentemente distintos existe una misma experiencia psicológica. El crimen amenaza nuestra integridad. La inflación pone en peligro nuestra capacidad para sostener la vida. El desempleo y la desigualdad hacen temer que podamos quedar excluidos del futuro. No son tres miedos separados. Son tres rostros de una misma inseguridad… Primer miedo: Que nos hagan daño Cuando una persona teme ser víctima de la violencia, no espera necesariamente a que el delito ocurra para comenzar a sufrir sus consecuencias. El miedo modifica antes su comportamiento. Cambia las rutas por las que transita, las horas en que sale, los lugares que visita y las personas en quienes confía. La ciudad puede continuar teniendo las mismas dimensiones físicas, pero el territorio psicológico de quien siente miedo comienza a reducirse… Primero, dejamos de caminar por una calle. Después evitamos una plaza. Más tarde, preferimos no salir de noche. Finalmente, podemos terminar relacionándonos con el espacio público como si todo desconocido representara una posible amenaza. ¿Qué relación existe entre el miedo al delito y la salud? Este miedo posee una capacidad extraordinaria porque no necesita que el peligro esté presente todo el tiempo, le basta con convencernos de que podría aparecer en cualquier momento. Las investigaciones han encontrado asociaciones entre el temor al delito, un peor estado de salud mental, menores niveles de actividad física y una disminución de la calidad de vida. También han mostrado que sus efectos pueden extenderse más allá de las víctimas directas, erosionando la cohesión comunitaria y la confianza que permite convivir con quienes no conocemos… Por eso, la inseguridad no puede medirse solamente contando homicidios, robos o agresiones. Existe también una inseguridad subjetiva, la que nos da la sensación de que hemos perdido el control sobre nuestro entorno. Ambas realidades se relacionan, pero no siempre avanzan al mismo ritmo. El delito puede disminuir y el miedo permanecer, y del mismo modo, una sociedad puede acostumbrarse a niveles de violencia que jamás deberían considerarse normales. Igual pasa con la violencia en las calles que se añaden a las guerras transmitidas en tiempo real, como el terrorismo, la persecución política, las agresiones contra las mujeres, el maltrato dentro de los hogares y una violencia verbal que se ha instalado en las redes sociales. Vemos ciudades destruidas mientras desayunamos. Escuchamos amenazas entre potencias mientras conducimos. Contemplamos el sufrimiento de personas ubicadas a miles de kilómetros con una proximidad visual que otras generaciones nunca experimentaron. El Foro Económico Mundial señala que la confrontación geoeconómica y los conflictos armados entre Estados se encuentran entre los principales riesgos capaces de provocar una crisis mundial en 2026. También advierte que el debilitamiento de la cooperación internacional está sustituyendo progresivamente la colaboración por la confrontación… Y a pesar de ello, existe una diferencia entre el peligro que analizan los expertos y el miedo que vive una familia. Los especialistas observan sistemas, alianzas, arsenales, mercados y fronteras. Las personas se preguntan si podrán regresar seguras a casa. Ambas miradas describen el mismo mundo desde distancias diferentes. Segundo miedo: No poder sostener nuestra vida La inflación suele presentarse mediante porcentajes, índices y comparaciones interanuales. Para una familia no constituye una abstracción económica. Es la diferencia entre comprar o dejar para después, entre conservar un tratamiento médico o reducirlo, o ayudar a un hijo o confesarle que esta vez no será posible. La inflación no aumenta solamente los precios. También disminuye la tranquilidad, aplaza los proyectos y empobrece la esperanza. Cuando el costo de la vivienda, los alimentos, la energía, los seguros y la atención médica crece más rápidamente que los ingresos, la vida comienza a convertirse en una sucesión de renuncias. Tal vez al principio se abandone una salida o unas vacaciones. Después, se posterga una reparación. Más tarde se recurre al crédito para pagar necesidades ordinarias. Finalmente, toda la energía mental queda concentrada en una sola tarea: llegar al final del mes. La pobreza extrema representa la expresión más cruel de esta situación, pero la inseguridad económica alcanza también a sectores que no se consideran pobres. Profesionales, pequeños empresarios, jubilados, trabajadores independientes y familias de clase media pueden conservar exteriormente su estilo de vida mientras interiormente sienten que el suelo comienza a moverse bajo sus pies. La psicología y las neurociencias han mostrado que la preocupación económica prolongada no permanece encerrada en una cuenta bancaria. Bruce McEwen denominó carga alostática al desgaste acumulado que aparece cuando los sistemas de respuesta al estrés deben activarse repetidamente o no logran regresar adecuadamente a su estado de reposo. Aquello que inicialmente nos ayuda a afrontar una amenaza puede terminar afectando, cuando se prolonga, la salud física, emocional y cognitiva. Asimismo, una influyente investigación publicada en Science encontró que la escasez económica puede consumir parte de la atención disponible, así como dificultar temporalmente algunas funciones cognitivas. No significa que las personas pobres posean menor capacidad intelectual. Pero sí algo muy diferente: cuando la mente debe resolver permanentemente cómo sobrevivir, dispone de menos espacio para todo lo demás. Quien vive bajo presión económica calcula, anticipa, compara, teme y vuelve a calcular. Puede dormir peor, irritarse con mayor facilidad, experimentar vergüenza, sentirse culpable frente a sus hijos o evitar reuniones sociales porque ya no puede participar de la misma manera. La precariedad material se convierte así en una experiencia psicológica. No siempre vemos esa angustia. Muchas personas continúan trabajando, sonriendo y cumpliendo con sus responsabilidades mientras libran por dentro una batalla financiera. Conservan una casa, pero temen perderla. Mantienen un empleo, pero saben que una enfermedad, una reparación inesperada o unos meses sin ingresos podrían alterar toda su existencia. De esta forma, la inflación podría ser definida también como un impuesto invisible sobre la serenidad… Tercer miedo: Quedarnos sin futuro El trabajo nunca ha sido únicamente una fuente de ingresos. También organiza el tiempo, construye identidad, facilita vínculos sociales y permite sentir que ocupamos un lugar dentro de la comunidad. Cuando alguien pierde su empleo, no desaparece solamente el salario. Pierde también una rutina, una posición, un proyecto y parte de la respuesta a la pregunta: “¿Quién soy?”… Una amplia revisión de investigaciones realizada por Karsten Paul y Klaus Moser concluyó que el desempleo no solo se encuentra asociado con un mayor malestar psicológico, sino que la evidencia longitudinal respalda que puede contribuir a causarlo. Entre las consecuencias observadas aparecen mayores niveles de depresión, ansiedad y angustia, junto con una reducción del bienestar y la autoestima. La Organización Mundial de la Salud considera igualmente el desempleo, la inseguridad laboral y la pérdida reciente del trabajo como factores de riesgo para la salud mental. Por igual, el miedo contemporáneo va más lejos. Millones de personas no temen únicamente perder el empleo que poseen. Temen que sus conocimientos dejen de ser necesarios. La automatización y la inteligencia artificial han introducido una nueva incertidumbre. La Organización Internacional del Trabajo estima que aproximadamente uno de cada cuatro empleos en el mundo presenta algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, su análisis subraya una distinción decisiva, que la exposición no significa desaparición. En numerosos casos, la transformación de las tareas resulta más probable que el reemplazo completo de quienes las realizan. Esta precisión es importante, pero no elimina la inquietud. Para quien ha dedicado veinte o treinta años a dominar una profesión, escuchar que una máquina puede ejecutar en segundos parte de lo que antes le requería horas o días produce algo más que preocupación económica. Puede generar una crisis de identidad y de sentido. Los jóvenes enfrentan otra versión del mismo temor. Muchos estudiaron bajo la promesa de que la educación les permitiría ascender socialmente. Y aunque algunos descubren que pueden tener títulos sin obtener estabilidad, trabajar sin independizarse, y esforzarse sin alcanzar la vida que sus padres consiguieron con menos credenciales. Los adultos mayores, por su lado, temen que los ahorros acumulados durante toda una vida resulten insuficientes. Los trabajadores de mediana edad pueden sentirse demasiado jóvenes para retirarse, pero demasiado mayores para comenzar de nuevo. Y quienes viven en la pobreza enfrentan una pregunta todavía más dolorosa: ¿cómo imaginar el futuro cuando toda la energía se consume medio resolviendo el presente? El verdadero peligro aparece cuando una sociedad deja de creer que sus hijos vivirán mejor que sus padres. En ese momento, la esperanza de progreso —uno de los grandes pactos psicológicos de la modernidad— comienza a fracturarse… La gran paradoja de nuestro tiempo Nunca habíamos poseído tanta capacidad científica para curar enfermedades, producir alimentos, comunicarnos, educar a distancia, anticipar catástrofes y multiplicar la productividad. Una computadora que cabe en la palma de la mano ofrece acceso a más información de la que habría podido consultar un ser humano durante toda su vida hace apenas unas generaciones. Y, a pesar de ello, una parte considerable de la humanidad se siente insegura, económicamente vulnerable, o socialmente prescindible… Creamos máquinas capaces de anticipar algunos aspectos del futuro, pero todavía no conseguimos garantizarles un futuro digno a millones de seres humanos. La contradicción no se encuentra en la tecnología misma. Sino en la distancia entre nuestra capacidad para generar riqueza y nuestra dificultad para convertirla en seguridad compartida. Una sociedad puede crecer económicamente y, al mismo tiempo, producir ciudadanos que sienten que cualquier crisis personal podría expulsarlos del bienestar. También puede aumentar el empleo pero manteniendo trabajos tan precarios que quienes los desempeñan continúan sintiéndose pobres. Puede reducir determinados delitos mientras conserva comunidades enteras dominadas por el miedo a otros crímenes. Puede celebrar el progreso científico mientras muchos de sus habitantes creen que ese futuro está siendo construido para otros. El problema no consiste solamente en cuánto posee una sociedad, sino en cuánta confianza sienten sus ciudadanos respecto de su lugar dentro de ella… Una humanidad en estado de alerta El organismo humano evolucionó para responder a peligros inmediatos. Ante una amenaza, concentra la atención, acelera la respuesta fisiológica y prepara el cuerpo para luchar, huir o protegerse. Ese mecanismo resulta extraordinario cuando el peligro dura unos minutos. Se vuelve agotador cuando la alarma permanece encendida durante meses o años. Algo similar puede ocurrir en el plano colectivo. Una sociedad que vive bajo inseguridad prolongada se vuelve más irritable, desconfiada y polarizada. Busca culpables. Divide el mundo entre protectores y enemigos. Tolera peor la ambigüedad y puede comenzar a preferir las promesas contundentes sobre las explicaciones complejas. Las investigaciones acerca del autoritarismo indican que la percepción de amenaza, la pérdida de control y la sensación de que el mundo se ha vuelto peligroso pueden aumentar la atracción por liderazgos que prometen orden, certeza y protección. Esto no significa que toda persona asustada se convierta inevitablemente en autoritaria. Pero sí, que cuando el miedo crece, la libertad puede comenzar a parecer menos urgente que la seguridad. Este es uno de los mayores riesgos políticos de nuestra época. Un ciudadano que siente amenazada su vida, su empleo, o la subsistencia de sus hijos, puede estar dispuesto a entregar parte de sus derechos a quien le prometa devolverle el control. El miedo pide respuestas inmediatas. La democracia, en cambio, exige deliberación, límites, negociación y paciencia. Por ello, cuando las instituciones no responden rápido a las necesidades concretas de las personas, los discursos simplistas encuentran un terreno fértil. La tercera encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sobre confianza institucional, publicada en 2026 y realizada en 33 países miembros, encontró que solamente el 40 por ciento manifestaba una confianza alta o moderadamente alta en su gobierno nacional, mientras 43 por ciento expresaba poca o ninguna confianza. No se trata únicamente de una crisis política. Es también una crisis psicológica de pertenencia. Cuando las personas sienten que las instituciones no las escuchan, pueden dejar de considerarlas propias… Un círculo que se alimenta a sí mismo La violencia, la pobreza y el desempleo no avanzan por caminos separados. Se relacionan y pueden fortalecerse mutuamente. La desigualdad extrema y la falta de oportunidades pueden favorecer condiciones en las que crece la delincuencia. La violencia destruye negocios, ahuyenta inversiones y reduce empleos. El desempleo prolongado incrementa la frustración y el desamparo. La frustración puede alimentar radicalismos políticos o sociales. La corrupción debilita la capacidad del Estado para responder. Y cada fracaso institucional aumenta la desconfianza de los ciudadanos. Así se forma un círculo peligroso: el miedo deteriora la convivencia, el deterioro de la convivencia debilita las instituciones y unas instituciones debilitadas producen todavía más miedo. Incluso, la percepción de que otros reciben ventajas injustas puede resultar tan corrosiva como la carencia material. Las personas necesitan no solo recursos, sino sentir que las reglas son comprensibles, que el esfuerzo posee alguna relación con los resultados y que nadie se encuentra condenado de antemano por el lugar donde nació. Una sociedad puede soportar dificultades considerables cuando conserva la esperanza de superarlas. Lo que no puede aguantar indefinidamente es la sensación de que nada de lo que haga modificará su destino… ¿Existe una salida? No sería serio ofrecer una respuesta sencilla para problemas tan complejos. Tampoco bastaría con pedir a las personas que piensen positivamente, mediten o aprendan a controlar su ansiedad. La fortaleza psicológica ayuda, pero no sustituye la seguridad física, el empleo, la vivienda ni unas instituciones confiables. No toda angustia es una distorsión de la mente. Algunas veces, constituye una respuesta razonable ante una realidad insegura. La salida exige reconstruir al menos tres formas de seguridad… La primera es la seguridad física: instituciones capaces de prevenir la violencia, proteger a las víctimas, aplicar la ley sin discriminaciones y recuperar los espacios públicos. La seguridad no puede confundirse con la represión indiscriminada. Una sociedad verdaderamente segura no es aquella donde todos temen a la autoridad, sino aquella donde nadie necesita temer al delincuente ni al Estado… La segunda es la seguridad económica: empleos dignos, ingresos capaces de acompañar razonablemente el costo de la vida, protección frente a la enfermedad y oportunidades reales de capacitación. No significa impedir todos los cambios tecnológicos, sino evitar que sus beneficios se concentren mientras sus costos recaen únicamente sobre quienes poseen menos capacidad para defenderse… La tercera es la seguridad respecto del futuro: educación pertinente, movilidad social, instituciones confiables y la convicción de que nuestros hijos no serán condenados a vivir peor. Las sociedades necesitan un horizonte compartido, una razón colectiva para continuar esforzándose. A estas tres seguridades debemos añadir una cuarta: la seguridad psicológica de sentirse escuchado y reconocido. Las personas toleran mejor las decisiones difíciles cuando comprenden sus razones, perciben que fueron tomadas con justicia y sienten que su voz posee algún valor. La confianza no se exige mediante discursos. Se construye con resultados, transparencia, coherencia y respeto. Al final… ... Las personas no están pidiendo demasiado. No quieren poseer el mundo. Se trata de no perder el pequeño universo que aman. Desean caminar por una calle sin mirar hacia atrás, abrir la puerta de su casa sin convertirla en una barricada, comprar alimentos sin tener que devolver alguno al estante, y recibir el salario sin descubrir que ya estaba gastado antes de llegar. Desean ayudar a sus hijos, cuidar a sus padres, conservar el tratamiento médico que necesitan, y acostarse por la noche con la certeza de que mañana todavía habrá un lugar para ellos… Detrás de cada porcentaje existe una historia que las estadísticas no alcanzan a contar. Por eso el crimen, la inflación y el desempleo preocupan más que otras amenazas que parecen lejanas, como son las guerras en otras partes del planeta. No porque a las personas les resulte indiferente el destino del mundo, sino porque antes de salvarlo necesitan saber si podrán sostener su parte más íntima de él, como es su hogar, su familia, su trabajo, su dignidad y sus sueños. Antes de pensar en el porvenir de la humanidad, necesitan sentir que la humanidad todavía piensa en ellas… Una sociedad comienza a desmoronarse mucho antes de que su ruina aparezca en los indicadores económicos. Se deshace primero dentro de la mente de sus ciudadanos al momento que dejan de hacer planes, cuando pierden la confianza en quienes dirigen, cuando la esperanza comienza a parecerles una ingenuidad y cuando el futuro deja de ser una promesa para convertirse en una amenaza… en desesperanza aprendida. Así, el miedo ya no permanece solamente en las calles, en las cuentas bancarias o en las oficinas. Entra en la conciencia colectiva, deteriora la convivencia, busca culpables y vuelve seductora la voz de quien promete seguridad a cambio de obediencia. Porque cuando una persona teme perderlo todo, hasta la libertad puede parecerle un precio aceptable por sentirse protegida. Tal vez esa sea la verdadera alarma de nuestro tiempo. No que la humanidad haya dejado de avanzar. Lo hace con una velocidad prodigiosa. Construye máquinas capaces de aprender, extiende la vida y cura enfermedades, explora otros mundos y acumula posibilidades que generaciones anteriores jamás habrían podido imaginar. La tragedia consiste en que, mientras ese progreso ilumina el horizonte, más de la mitad de los seres humanos continúan preguntándose desde la oscuridad si alguna vez el bienestar las alcanzará y dejaran de pensar ¿Cómo alimento a mi familia hoy?… Al final, quizá debamos dejar de observar cuánto está avanzando la humanidad y comenzar con algo mucho más clave: ¿Quiénes están avanzando y quiénes están siendo abandonados en el camino? Porque ningún avance merece llamarse progreso si obliga a millones de personas a contemplarlo desde afuera. Y un mundo que avanza dejando atrás a su gente, a sus componentes fundamentales, no se dirige de verdad hacia el futuro sino hacia una inevitable confrontación: Solo está huyendo hacia adelante… Hasta la próxima entrega… Que la Divina Providencia del Universo nos acompañe a todos… Por favor, si desea hacernos un comentario o una consulta escríbanos a: psicologosgessen@hotmail.com. María Mercedes y Vladimir Gessen, psicólogos. (Autores de “Maestría de la Felicidad”, “Que Cosas y Cambios Tiene la Vida” y de “¿Qué o Quién es el Universo?”) Puede publicar este artículo o parte de él, siempre que cite la fuente de los autores y el link correspondiente de Informe 21. Gracias. © Fotos e Imágenes Gessen&Gessen
- Falleció el joven intérprete de música llanera Jhorvis Corrales
El folclore venezolano se viste de luto tras confirmarse el lamentable fallecimiento del prometedor intérprete Jhorvis Corrales durante la noche del pasado sábado. Foto: X @Noticia_Guarico El cantante de música llanera Jhorvis Corrales, falleció en un trágico accidente de tránsito el pasado sábado 29 de agosto. El joven artista se perfilaba como una de las voces emergentes con mayor proyección dentro del género. Según informaciones, el cantante se encontraba en una reunión privada en un finca donde habría compartido con los presentes e interpretado parte de su repertorio con temas como A escondidas y A tres metros sobre el cielo. En la madrugada salió rumbo a Calabozo, estado Guárico. Las primeras versiones refieren que tuvo un accidente de tránsito en el tramo carretero El Calvario, jurisdicción del municipio Miranda, estado Guárico. Las autoridades competentes adelantan las investigaciones y recaban elementos que permitan esclarecer lo ocurrido y determinar las circunstancias que rodearon la muerte de Corrales. Con información de elperiodiquito.com
- #31Ago: Día Internacional de la Solidaridad
La solidaridad era una muestra diaria en la selva del Darien para los migrantes que buscaban llegar a EE.UU. vía Colombia-Panamá. Foto: Archivo I21 de 22/07/2022 El 31 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional de la Solidaridad. Se eligió esta fecha en honor al movimiento social polaco Solidaridad, que fue representado en 1980 por el gremio sindical "Solidarność". Este movimiento fue uno de los tantos responsables de la caída del muro de Berlín. Es más, uno de sus dirigentes, Lech Walesa, fue consagrado con el Premio Nobel de la Paz gracias a que promovió los ideales de la solidaridad no solo en su país de origen sino por todo el planeta. Si bien esta celebración tiene una trayectoria larga, existe otra fecha decretada oficialmente por la UNESCO denominada Día Internacional de la Solidaridad Humana, que se celebra el 20 de diciembre. El objetivo principal del Día Internacional de la Solidaridad El propósito de este día no ha variado mucho desde que se fundara el partido sindical. En realidad, se basa en un principio básico que es el de la ayuda mutua o el ser solidarios con los otros. Según el mismo Walesa, solo en la medida en que todos nos ayudemos y trabajemos por una causa común que proporcione el mayor bienestar a todos, en esa misma medida viviremos en un mundo mucho más pacífico, enriquecedor y próspero para cada nación, pueblo o individuo. ¿Cómo celebrar el Día Internacional de la Solidaridad? Para celebrar este día, primero hay que ser conscientes de cuáles son las verdaderas necesidades de nuestra comunidad, ciudad o país. Según la misma ONU, este día no posee un programa fijo. Cada país o pueblo, es libre de celebrarlo como mejor se adapte a las necesidades de sus habitantes. Lo que no se debe perder de vista es que toda actividad debe reflejar un espíritu solidario propiciado por el deseo del bien común. Entre las actividades que más se suelen realizar para conmemorar el Día Internacional de la Solidaridad están las siguientes: Dar de comer a los más desfavorecidos. Recolectar ropa para los pobres. Realizar actividades de recreación y esparcimiento en zonas públicas. Ayudar a los niños y las personas de la tercera edad de la zona en la que se vive. Realizar jornadas de salud completamente gratuitas. Realmente celebrar este día es bastante sencillo, solo basta con interesarse un poco en las personas del entorno y plantear alguna actividad que de una solución a sus necesidades más básicas. En Venezuela, un grupo médico solidario En el marco del Día Internacional de la Solidaridad, el Grupo Médico Santa Paula (GMSP) reafirma su vocación de acompañamiento social, una labor que responde a una filosofía institucional activa durante todo el año para resguardar la tranquilidad de la población. El GMSP es un ejmplo de solidaridad institucional con la comunidad. Durante los últimos 12 meses, la institución ha mantenido un despliegue constante para facilitar el acceso al cuidado integral. Esa estructura de respaldo permanente permitió reaccionar con rapidez tras la reciente contingencia generada por el evento telúrico del pasado 24 de junio. Esta línea de acción de respuesta inmediata abarcó: Inmunización gratuita: Suministro sin costo de la vacuna antitetánica para responder a la alta demanda y proteger a cientos de personas. Jornadas de donación de sangre: Convocatorias continuas a donantes voluntarios para mantener reservas óptimas en su banco hemoterapéutico y responder con inmediatez ante cualquier eventualidad. Atención y medicamentos accesibles: Facilidad al acceso a la salud mediante distribución de medicinas a precios reducidos en su farmacia y servicios de laboratorio de respuesta rápida. Abordaje de secuelas emocionales y físicas: Organización de la Jornada Gratuita de Atención Integral Post-Sismo realizada el 1 de agosto en la Torre Clínica, donde se brindaron consultas psicológicas directas y evaluaciones médicas orientadas a descartar somatizaciones como desequilibrios gastrointestinales, palpitaciones o sensación de movimientos fantasma. Asimismo, vía streaming (YouTube, Facebook e Instagram @grupomedicosp), especialistas compartieron herramientas prácticas para canalizar el estrés acumulado. En este caso, la solidaridad de la institución se materializa en iniciativas diseñadas para impactar positivamente el entorno social mediante alianzas estratégicas, tarifas razonables y jornadas preventivas gratuitas de despistaje y educación. Con información de diainternacionalde.com
- Como se protege a un bebé dormido
El Maestro José Antonio Abreu era un convencido de que un niño con un instrumento entre las manos podía tener por delante un destino diferente. Foto: elsistma.org.ve Hay cosas que nada ni nadie -mucho menos un país destrozado como el nuestro- puede darse el lujo de perder. Una de esas cosas es la capacidad de reconocer lo bueno. Venezuela ha perdido tanto en estos últimos años —instituciones, empresas, patrimonio, talento, confianza, memoria— que resulta casi incomprensible que también haya quienes pretendan destruir aquello que, contra todos los pronósticos, ha conseguido sobrevivir y crecer. Me refiero a nuestro Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Lo digo con conocimiento de causa y también con afecto. Durante muchos años tuve el privilegio de ser amiga del Maestro José Antonio Abreu. Fui testigo de su determinación, de su capacidad para imaginar lo que parecía imposible, de obviar las críticas intestinas y seguir adelante contra viento y marea, y, sobre todo, de su convicción de que un niño con un instrumento entre las manos podía tener por delante un destino diferente. Por eso he defendido El Sistema durante décadas. Lo hice cuando era fácil hacerlo y, sobre todo, cuando no lo era. Y lo seguiré haciendo. No porque crea que El Sistema sea perfecto. No existe institución humana perfecta. No porque piense que deba estar por encima de la crítica. Todo lo contrario: cualquier institución que maneje recursos públicos o tenga una responsabilidad social tan grande debe estar sometida al escrutinio. Lo defiendo por algo mucho más sencillo: porque funciona. Y negar que funciona es negar una realidad que está delante de nuestros ojos y de los ojos de cualquiera. Como los de los estadounidenses que tuvieron la oportunidad de conocer la sede de Quebrada Honda y ver varias de las orquestas y coros en acción. Quedaron, como queda todo el que va, maravillados. Y preguntaron que por qué el edificio de al lado se veía abandonado. El Sistema no es solamente un conjunto de orquestas. Ni una escuela de música. Ni una cantera de músicos extraordinarios. Es una de las experiencias de transformación social más importantes que ha producido América Latina. Quizá la más importante. Y digo transformación social porque el verdadero milagro no termina en el niño que aprende a tocar el violín, el cuatro, el clarinete o el contrabajo. El milagro llega a su casa. Llega a sus padres, que comienzan a ver en su hijo posibilidades que quizá nunca habían imaginado. Llega a sus hermanos. Llega a la comunidad. Cambia rutinas, crea responsabilidades, abre horizontes. Y aquí hay algo que a veces se pierde de vista: no todos los niños que entran a estudiar música terminarán siendo músicos de adultos. ¿Y qué? ¿Desde cuándo una experiencia educativa sólo vale si produce profesionales? El niño que no termina tocando en una orquesta profesional también se lleva consigo un círculo virtuoso de valores: Disciplina. Orden. Responsabilidad. Puntualidad. Capacidad de escuchar. Respeto por los demás. Perseverancia. Trabajo en equipo. El hábito de hacer bien una tarea aunque nadie esté mirando. Valores que tanta falta nos hacen y que, hay que decirlo, no son precisamente las virtudes más extendidas entre los venezolanos. Una orquesta es una extraordinaria lección de sociedad. Cada músico tiene que hacer bien su parte. Pero también tiene que escuchar al otro. Tiene que respetar el silencio del otro. Tiene que entender que el resultado colectivo importa tanto como su propio desempeño. Nadie puede tocar por encima de todos los demás. Nadie puede desafinar alegremente porque considera que su opinión es más importante. Y nadie puede construir una sinfonía solo. ¡Qué país tan distinto tendríamos si hubiéramos aprendido todos esa lección! Por eso me resulta tan difícil entender que cada vez que aparece una oportunidad de fortalecer El Sistema, siempre aparezca alguien empeñado en convertirla en una pelea política. Ahora ocurre con los recursos destinados a culminar el edificio contiguo al Centro Nacional de Acción Social por la Música, una infraestructura cuya construcción, como dije, lleva más de siete años paralizada. Son 57 millones de dólares destinados a terminar una obra concebida para ampliar la capacidad de formación y recibir a más niños y jóvenes. Y entonces aparece la pregunta: ¿no sería mejor destinar ese dinero a los damnificados del terremoto? ¡Claro que hay que ayudar a los damnificados! ¿Cómo no? Pero plantear ambas cosas como si fueran excluyentes revela una pobreza de imaginación que Venezuela ya no puede permitirse. No es una cosa en vez de la otra. Es una cosa además de la otra. Un niño que perdió su casa necesita ayuda. Un niño que necesita una oportunidad, también. No tenemos por qué escoger entre atender una emergencia y construir futuro. Una tragedia no debería utilizarse para enfrentar dos necesidades legítimas. Mucho menos cuando estamos hablando de una infraestructura que lleva años esperando ser terminada. Porque también hay una forma de pobreza que no se mide en dólares. Es la pobreza de pensar que sólo debemos atender el incendio de hoy y dejar para mañana todo aquello que podría evitar que nuestros hijos vivan eternamente entre incendios y la mayoría de las veces sin agua para apagarlos. Venezuela necesita comida, medicinas, viviendas, escuelas y hospitales. Pero también necesita música. Necesita educación. Necesita belleza. Necesita disciplina. Necesita esperanza. Y necesita, urgentemente, aprender a no destruir lo poco que todavía funciona. Hay algo que deberíamos preguntarnos antes de descalificar cualquier institución: ¿qué vamos a dejarles a quienes vienen detrás? Porque resulta muy fácil señalar defectos. Es fácil encontrar errores en una institución que lleva medio siglo funcionando. Es legítimo exigir transparencia. Es legítimo investigar. Es legítimo formular críticas. Lo que no es legítimo intelectualmente es convertir cada crítica en una condena y cada logro en una sospecha. Hay una diferencia enorme entre exigir cuentas y negar los resultados. Y los resultados de El Sistema están allí. Están en los miles de niños y jóvenes que han pasado por sus núcleos. Están en sus familias. Están en las comunidades donde encontraron una alternativa. Están en los músicos venezolanos que hoy ocupan atriles y escenarios en todo el mundo. Y están también en todos aquellos que, aunque no hayan hecho de la música su profesión, aprendieron a vivir con mayor disciplina, responsabilidad y sentido de comunidad. Están, también, en Gustavo Dudamel. Gustavo es uno de esos genios que nacen una vez cada cien años. Y no hace falta convertirlo en santo para reconocer lo extraordinario de su trayectoria. Ni hace falta compartir sus opiniones, sus silencios o sus palabras, que los entiendo todos, porque fue la escuela del Maestro Abreu: no confrontar, para admitir que aquel muchacho venezolano que comenzó en El Sistema terminó dirigiendo algunas de las orquestas más importantes del planeta. Eso debería producir orgullo. No porque sea perfecto, porque nadie lo es. Quien lo sea, que lance la primera piedra. Pero es un orgullo enorme de que sea venezolano. Y porque detrás de cada gran músico hay una historia que comenzó mucho antes del gran escenario: un niño, una familia, un maestro, un instrumento y una oportunidad. José Antonio Abreu entendió algo que muchos políticos, sociólogos y economistas no han terminado de comprender: que transformar una sociedad también consiste en cambiar las expectativas de sus niños. Decirle a un muchacho que su futuro puede ser diferente es importante. Ponerle un instrumento en las manos y enseñarle a trabajar todos los días para conseguirlo, es muchísimo más poderoso. Y aunque ese muchacho no termine siendo músico, habrá aprendido algo que podrá llevar consigo a cualquier oficio, profesión o proyecto: que la excelencia no aparece por casualidad. La excelencia se construye con constancia. Con orden. Con esfuerzo. Con responsabilidad. Y eso también es educación. Por eso El Sistema debe ser protegido. No blindado frente a la crítica, no, sino protegido frente a la destrucción. Porque una cosa es querer que una institución sea mejor y otra muy distinta querer verla desaparecer. Una cosa es exigir transparencia y otra convertir la sospecha en método, sembrando cizaña, inventando mentiras, difamando. Una cosa es señalar errores y otra borrar de un plumazo cinco décadas de resultados. Y hay algo más que me preocupa. Hemos llegado a un punto en el que pareciera que para reconocer el mérito de un venezolano primero tenemos que averiguar de qué lado político está. Como si la excelencia necesitara carnet. Como si un músico tuviera que pasar primero por una aduana ideológica antes de que podamos admitir que es extraordinario. Como si reconocer un logro equivaliera a aprobar todo lo demás. No. Podemos disentir de una persona y reconocer su talento. Podemos cuestionar una institución y reconocer su aporte. Podemos exigir transparencia sin desear la destrucción. Podemos combatir un régimen sin convertirnos en enemigos de todo lo que alguna vez existió durante ese régimen. Menos de una institución que empezó veinticuatro años antes de que el régimen llegara. Si no somos capaces de hacer esas distinciones, terminaremos demoliendo hasta nuestros propios recuerdos. Y Venezuela ya ha demolido demasiado. Yo diría incluso algo más: hay que proteger El Sistema como se protege a un bebé dormido. Con cuidado. Con respeto. Sin hacer ruido innecesario. No porque sea débil, sino porque es demasiado valioso. Un bebé dormido representa una promesa. El Sistema también. La promesa de que un país puede producir belleza incluso en medio de la tragedia. La promesa de que un niño puede escapar de las circunstancias que parecen condenarlo. La promesa de que la excelencia no tiene por qué ser patrimonio de unos pocos privilegiados. Y, sobre todo, la promesa de que Venezuela todavía puede construir. En La Guaira funcionan tres núcleos de El Sistema. En un país acostumbrado a perder, terminar un edificio que lleva siete años detenido no es poca cosa. Que allí puedan entrar más niños, tampoco. Que una nueva generación de venezolanos tenga acceso a una formación musical de excelencia, tampoco. Que muchos otros, aunque no se conviertan en músicos, salgan de allí mejor preparados para la vida, tampoco. No todo tiene que convertirse en una batalla. Hay cosas que deberían unirnos. El hambre de un niño debería unirnos. El dolor de una familia que perdió a uno o más de sus miembros, y también su casa, debería unirnos. La educación debería unirnos. La música debería unirnos. La disciplina, la responsabilidad, el compañerismo y el deseo de hacer bien las cosas deberían unirnos. Y una obra que durante cinco décadas ha demostrado que puede cambiar vidas debería ser una de ellas. No destruyamos lo que funciona porque no nos gusta quién estuvo cerca de ello. No neguemos un logro porque alguien que lo hizo o lo impulsó no piensa exactamente como nosotros. No confundamos crítica con demolición. Venezuela necesita reconstruir muchísimo. Y para reconstruir habrá que empezar también por reconocer qué merece ser salvado. El Sistema merece ser salvado. Merece ser cuidado. Merece ser fortalecido. Merece crecer. Porque quizá algún día, cuando Venezuela vuelva a ser un país capaz de mirar hacia adelante, descubriremos que entre las pocas cosas que logramos conservar estaba una orquesta de niños tocando mientras todo alrededor parecía venirse abajo. Y entonces entenderemos que no era solamente música. Era formación. Era disciplina. Era comunidad. Era una manera de aprender a convivir. Era una puerta. Era una oportunidad. Era esperanza. Y la esperanza, cuando todavía existe, hay que protegerla. Como se protege a un bebé dormido. Carolina Jaimes Branger
- El futuro de Venezuela no debe ser empeñado
Imagen: IA Gemini Frente a las recientes informaciones que circulan en la opinión pública internacional sobre la supuesta firma de un acuerdo de explotación petrolera a muy largo plazo entre el gobierno de los Estados Unidos y la presidencia encargada de Venezuela, es indispensable fijar una postura responsable y apegada a la ética pública. Ante un tema de tal magnitud, actuar con prudencia es un deber irrenunciable. No es posible emitir un juicio definitivo sobre las cláusulas de un documento cuyo texto oficial y alcance legal aún no han sido presentados con total transparencia ante la nación. Sin embargo, más allá de la letra pequeña que se conozca en su momento, existe un principio categórico respecto al manejo de los asuntos públicos en Venezuela. Ninguna autoridad interina o mandatario en funciones, sin importar su origen, posee la atribución ni la legitimidad moral para comprometer el destino de los recursos estratégicos de la patria por un siglo. La soberanía no es un activo transable ni una facultad delegable en decisiones unipersonales que hipotequen a las próximas generaciones de venezolanos. La explotación de los recursos naturales y las alianzas energéticas deben responder estrictamente al interés nacional y al desarrollo sostenible del país. Asuntos de esta envergadura, que trascienden períodos gubernamentales e involucran el patrimonio de todos, exigen el más amplio debate democrático y la máxima transparencia institucional. Decidir sobre el patrimonio colectivo sin el debido escrutinio de la sociedad rompe con los fundamentos esenciales de la responsabilidad republicana y el respeto a la ciudadanía. Para que un compromiso de semejante trascendencia tenga validez moral y social, la última palabra debe residir siempre en el pueblo venezolano. Un acuerdo de esta naturaleza tendría que ser sometido a un referendo aprobatorio, donde la gente conozca con absoluta claridad los beneficios, los riesgos y los impactos para la República. La reconstrucción de Venezuela exige actuar con apego a la ley, visión de futuro y un respeto absoluto por la voluntad soberana de nuestra gente. Por esta razón, estas reflexiones constituyen una postura fijada con carácter estrictamente circunstancial ante los hechos que hoy son de conocimiento público. Nos mantendremos a la espera de tener acceso directo al documento definitivo para analizar a fondo su articulado, verificar sus alcances reales y presentar a la nación un pronunciamiento firme, formal y exhaustivo sobre este tema tan trascendental para la vida republicana. Noel Álvarez
- Semana Deportiva: Ronald Acuña Jr. demuestra que los jardines le pertenecen
El jardinero venezolano se fue de 3-3 con doble, pasaporte y tres carreras anotadas tras responder con creces a su jornada de descanso. Foto: @ronaldacunajr24 Eventos deportivos de la semana a nivel nacional e internacional. Ronald Acuña Jr responde y firma noche perfecta Ronald Acuña Jr. lideró la ofensiva de los Bravos de Atlanta en la victoria 6-4 sobre los Rockies de Colorado la noche del viernes 28 de agosto. Luego de recibir un día de descanso, el patrullero criollo regresó a la alineación titular encendido y firmó su primer juego de tres imparables de la temporada. El de La Sabana tuvo una jornada impecable en el plato al irse de 3-3, destacando con un doblete. Además, su capacidad para embasarse de forma resultó determinante para causar serios problemas a la defensa rival desde la parte alta del orden ofensivo. Además de su efectividad con el madero, Acuña negoció una base por bolas y pisó el plato en tres ocasiones. Su movilidad en las almohadillas terminó siendo la llave que encendió las carreras decisivas para la causa de los "Tomahawks". El respaldo ofensivo sirvió para asegurar el triunfo del lanzador Grant Holmes (9-5), quien contó con el apoyo del relevista cubano Raisel Iglesias para bajar el telón en la novena entrada y acreditarse su salvamento número 29 de la campaña. Por parte de Colorado, la derrota recayó en Tomoyuki Sugano (12-8). Con este resultado, los Bravos alcanzaron su victoria número 80 del año (80-55) y se afianzan en la cima de la División Este de la Liga Nacional, impulsados por el electrizante despertar de su estelar jardinero venezolano. Con información de liderendeportes.com Presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, supervisa obras financiadas en Venezuela El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, visitó Venezuela para conocer y supervisar las obras financiadas por la entidad en el país suramericano, según informaron este viernes la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) y el propio dirigente deportivo paraguayo. En las redes sociales se anunció la inauguración de una cancha de fútbol en un sector ubicado entre Caracas y el estado costero de La Guaira (norte) y aseguró que es la primera obra "ejecutada gracias al aporte" de la Conmebol para recuperar infraestructura deportiva y espacios educativos afectados por el doble terremoto del pasado 24 de junio. También informó de su participación en el acto simbólico de "palada inicial" para el comienzo de la construcción del Centro Nacional de Alto Rendimiento en el estado Lara (oeste), una "obra estratégica para el desarrollo y la preparación de los futbolistas venezolanos financiada íntegramente" por la Conmebol. En la cancha situada cerca de Caracas, donde también estuvo el ministro venezolano de Deporte, Franklin Cardillo, beneficiará directamente a más de 1.000 niños de una comunidad que actualmente tiene una población de 23.067 habitantes. "Esta situación que vivió el pueblo hermano de Venezuela hizo que el Consejo Ejecutivo de la Conmebol respondiera inmediatamente. (…) Quisimos responder inmediatamente y demostrar que ustedes y nosotros somos un mismo equipo", expresó Domínguez, citado en la nota de la FVF. Con información de monitoreamos.com Yohandri Granado conquistó medalla de plata en Lima Con este triunfo, Granado quedará ubicado entre los mejores 15 del ranking mundial, cuando se realice la actualización a fin de mes. Yohandri Granado conquistó la medalla de plata en los -63 kilogramos de la President’s Cup América 2026, torneo G3 del ranking mundial que se disputa en Lima, Perú, tras superar cuatro combates antes de ceder en la final ante el mexicano David Millán. Granado abrió su camino con un triunfo de 2-0 ante Dawood Rashwan, de Canadá, en la ronda de 32, y en octavos de final derrotó por 2-0 al peruano José Puma. En cuartos de final, el criollo superó por 2-1 al estadounidense Gavin Grant, y en semifinales, derrotó por 2-0 a Erik Pérez, de Estados Unidos, para asegurar su presencia en la disputa por el oro. En la final, Granado enfrentó al mexicano David Millán, al que había derrotado 2-1 en el choque decisivo por el oro en los recientes Juegos Centroamericanos de Santo Domingo; pero en esta ocasión cayó por 2-0, se quedó con la presea de plata y sumó 18 puntos que lo ubicarán entre los mejores 15 del ranking mundial, cuando se realice la actualización a fin de mes. Con información de liderendeportes.com Venezuela suma 22 medallas de oro en el Sudamericano de Levantamiento de Pesas La selección venezolana de levantamiento de pesas sumó un total de 30 preseas —22 de oro y ocho de plata— durante la segunda jornada del Campeonato Sudamericano 2026 y clasificatorio panamericano a Lima 2027, eventos que se desarrollan de forma simultánea en Guayaquil, Ecuador. El pesista Wilkeinner Lugo lideró el desempeño masculino en la categoría de los 65 kilogramos al conquistar seis medallas doradas entre ambas competencias. Lugo impuso dos marcas nacionales al registrar 134 kilos en arranque y 166 en envión, alcanzando un total olímpico de 300 kilogramos. En la rama femenina, Katherin Echandia dominó la división de los 53 kilogramos tras adjudicarse los seis oros disputados con un registro final de 196 kilos. En esa misma categoría, la juvenil Ivanis Silva sumó tres metales dorados en el torneo continental y tres de plata en el clasificatorio. La jornada la completó Yilihannys Jiménez en los 53 kilos, al fijar un récord nacional en envión con 115 kilogramos y sumar tres oros en arranque y un total de 205 kilos acumulados. La actuación de la delegación nacional continuará en suelo ecuatoriano hasta hoy 30 de agosto con la presentación de figuras como Julio Mayora y Keydomar Vallenilla. Con información de 2001online.com Ciclismo criollo pedaleará con experiencia Leangel Linarez, Clever Martínez y Lilibeth Chacón lideran al equipo venezolano de ciclismo de pista y ruta que competirá entre el 14 y 23 de septiembre próximos en los décimos terceros Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Un grupo conformado por 26 pedalistas integran la delegación criolla que busca mejorar la participación que alcanzó la selección en Asunción 2022, donde Venezuela acumuló dos medallas de oro en la contrarreloj de la ruta, además una plata y cuatro bronces en las pruebas de pista. Chacón por más metales La tetracampeona de la Vuelta a Colombia, Lilibeth Chacón, máxima medallista en Asunción 2022 tras colgarse una plata y dos bronce, regresa a la justa suramericana con el objetivo de cambiar el color a los metales. También con experiencia la acompañarán Verónica Abreu, Jalymar Rodríguez, Shantal Zambrano y María Daza. La participación femenina nacional la completa un nutrido grupo de nuevos rostros: la recordista nacional Michell Manzi, Fabiana Candelas, Carliany Martínez, Mariangel Nieves y Olviángel Castillo, quienes tendrán como objetivo alzarse con la gloria en las pruebas cortas del ciclismo de pista. Nómina de jerarquía En hombres la convocatoria toma mayor jerarquía con Leangel Linarez, ganador de la medalla de bronce en la ruta de la anterior edición, modalidad encabezada por el venezolano Orluis Aular, quien en esta ocasión se ausenta de la competencia debido a sus compromisos profesionales en el ciclismo de Europa. Asimismo, como otros de los nombres destacados se unen Clever Martínez, Luis Gómez, Jesús Goyo, Franklin Chacón, Francisco Peñuela, Luis Mora y Winston Maestre para complementar en la modalidad de ruta. Mientras para las especialidades cortas de la pista pedalearán: Yorber Terán, Bladimir Alvarado, Sergio Ramos, Adamil Aguero, Raidex Bolaños y Abraham Bello. El ciclismo de ruta de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 está programado del 15 al 18 de septiembre, en un trazado desplegado en el municipio Rafaela de la Santa Fe, mientras las especialidades de pista se desarrollarán del 20 al 23 siguientes en el emblemático Invencible Velódromo. Con información de liderendeportes.com
- Delcy Rodríguez: Venezuela conserva su soberanía petrolera
Delcy Rodríguez afirmó que Venezuela mantiene la propiedad de los 17 "campos estratégicos" que controlará Estados Unidos con la meta de producir 1,5 millones de barriles diarios. Foto: Captura de pantalla La presidenta intrina de Venezuela, Delcy Rodríguez, le salió al paso a las críticas, dudas y comentarios en relación al polémico acuerdo con Estados Unidos sobre las reservas de petróleo venezolano. El presidente Donald Trump informó el viernes que Estados Unidos tendrá el control mayoritario de 65.000 millones de barriles de las reservas de petróleo de Venezuela, en lo que describió como "el mayor acuerdo petrolero de la historia". La presidenta Delcy Rodríguez detalló este sábado 29 de agosto que Venezuela mantiene la propiedad de los 17 "campos estratégicos" que controlará Estados Unidos con la meta de producir 1,5 millones de barriles diarios. Venezuela recibirá 19 dólares por cada barril comercializado. "Queremos ser una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y gran desarrollo petroquímico", dijo la mandataria en un discurso en televisión estatal para justificar el porqué escogió "el camino de la diplomacia" con Estados Unidos. La negociación despierta inquietudes entre adeptos al chavismo, al concretarse en medio de la fuerte presión que ejerce Washington sobre el gobierno Rodríguez, quien ejerció el poder en enero tras la caída de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense, reseñó la AFP. "No sabemos a quién va a favorecer eso, si es a Venezuela o a ellos (Estados Unidos)", dice a la AFP Jesús Salazar, un trabajador de seguridad privada de 68 años. "Tengo mis dudas, pero hay que esperar a ver qué va a pasar", asegura. El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela ratificó más temprano su apoyo a la decisión. Petróleo y pobreza Presionada por Washington, Rodríguez impulsó en los últimos meses reformas para que los sectores del petróleo y la minería abran estas industrias, otras celosamente controladas por el Estado, al capital privado, especialmente extranjero. A la vez, Estados Unidos relajó las sanciones petroleras impuestas durante la administración de Maduro. La producción petrolera ha aumentado 29,8% desde enero hasta julio, cuando Venezuela alcanzó 1,2 millones de barriles diarios, pero sigue lejos de los 3 millones que extraía a finales del siglo pasado. El acuerdo busca recuperar esos picos de producción, pero los analistas coinciden en que solo pasará en el largo plazo. "El aumento de producción no se verá por lo menos (en) tres, cuatro años", estima el ingeniero Oswaldo Felizzola. Este especialista en petróleo ve con buenos ojos que Estados Unidos funja como una "garante" para las inversiones en Venezuela, que no ha logrado atraer grandes capitales en más de una década. "Si no fuese así, esos campos no serán explotados en los próximos 10 o 15 años porque Pdvsa (Petróleos de Venezuela) no tiene los recursos económicos para hacerlo", apunta Felizzola, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración. Una operación de tal magnitud puede acelerar la ansiada recuperación económica en Venezuela, aún golpeada por la brutal contracción de 80% que sufrió entre 2014 y 2021. Es la esperanza de muchos venezolanos que apenas sobreviven con un salario mínimo mensual equivalente a 0,16 dólares y bonos estatales que alcanzan hasta 240 dólares mensuales, muy lejos de los 730 dólares que cuesta la canasta alimentaria, según estimaciones privadas. Con información de elnacional.com











