Venezolanos por el Mundo: Mantienen la esperanza de alcanzar el sueño americano


Migrantes, en su mayoría de origen venezolano, cruzaron desde hace días la frontera mexicana hasta llegar a la Ciudad de El Paso, en Texas, al sur de Estados Unidos. Esta decisión la tomaron por el fallo judicial que pone fin al Título 42, la ordenanza aprobada por el expresidente Donald Trump en marzo de 2020 para retornar a México a los solicitantes de asilo de forma inmediata, escudándose en la pandemia de coronavirus. Sin embargo, el magistrado que promovió dar fin a este decreto, aceptó la petición del Gobierno estadounidense de aplazar esta propuesta cinco semanas, hasta el 21 de diciembre, para que las autoridades migratorias puedan preparar la transición. El Departamento de Seguridad Nacional declaró en un comunicado que "la gente no debería escuchar las mentiras de los traficantes que se aprovechan de los migrantes vulnerables, poniendo sus vidas en riesgo. La frontera está cerrada y seguiremos implementando nuestras leyes migratorias en la frontera".

En el caso de la mexicana Ciudad Juárez, indocumentados escucharon esta propuesta y al día siguiente empezaron a cruzar. Algunos de ellos dejaron sus casas de campañas que tenían a la orilla del Río Bravo, lo que ocasionó que autoridades mexicanas empezaran a levantar aquellas que estaban vacías. Uno de los migrantes que aún sigue en el lugar es Edixon Sierra, quien declaró a EFE que “estos días hemos tenido incertidumbre, tenemos miedo que en cualquier momento lleguen las autoridades nos quiten de las carpas y nos puedan deportar." Abundó que "cada país tiene sus leyes y lo que pedimos es que nos dejen un momento para seguir aquí en lucha, queremos una oportunidad del Gobierno de Estados Unidos para que nos permitan trabajar". Además, Sierra agradeció a las iglesias cristianas, que les han ayudado para satisfacer sus necesidades básicas como la alimentación.


¿Qué beneficios reciben los venezolanos que entran a EEUU con ‘parole’ humanitario?


Cientos de venezolanos ya se encuentran en territorio estadounidense bajo el nuevo Programa de Permiso Humanitario de Estados Unidos y pueden acceder a varios servicios del gobierno durante los dos años de duración del parole.

Hasta el 31 de octubre, más de 3.800 venezolanos habían recibido aprobación para viajar a Estados Unidos y 490 habían entrado al país de manera legal, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés). La administración de Joe Biden puso como límite al programa la entrada de 24.000 venezolanos. Estos son algunos de los servicios a los que pueden acceder los venezolanos cuando lleguen a EEUU bajo el programa de parole: Permiso de trabajo; Tarjeta de Seguro Social, Acceso al mercado de planes médicos y Asistencia para alimentos

“Para ser un niño venezolano en una escuela de otro país, hay que ser fuerte”


“No es sencillo. Para ser un niño venezolano en una escuela de otro país, hay que ser fuertes, ser valientes”, dice un menor de apenas 10 años al que llamaremos Byron para proteger su identidad. Él migró junto a sus padres y sus dos hermanas por tierra desde Venezuela hasta el Perú. Actualmente cursa el quinto grado en una escuela estatal del distrito de Comas, en Lima.

Byron tuvo la suerte de tener sus documentos en regla al momento de que sus padres buscaran un cupo para él en una escuela estatal cerca de donde viven; sin embargo, la misma fortuna no la tuvieron sus hermanas mayores Luisalyz y Mariangel, de 14 y 16 años de edad, respectivamente, quienes perdieron sus identificaciones durante el largo trayecto que hicieron desde su natal Venezuela. Aunque Byron haya logrado lo que pocas familias venezolanas consiguen al momento de llegar al Perú, como poder tener una educación regular, un derecho fundamental, no se ha librado de la discriminación que a veces sufre por parte de sus compañeros. “Me critican por la ropa que uso, por como hablo, por el color de mis manos, al inicio pensé que jugaban conmigo, pero luego ya era incómodo”, dice Byron temeroso. Los padres de Byron comentan que a veces les da vergüenza exigir cosas en la escuela de su hijo porque sienten “que no están en su derecho”. Sin embargo, la Convención sobre los Derechos del Niño, un tratado que el 20 de noviembre de 1989 se firmó por los 196 Estados reconocidos en la ONU, garantiza que un niño migrante tiene iguales derechos que los nacionales.


La vida de un niño cubano enfermo de leucemia en la cuerda floja a la espera de un parole


José Camilo Cateura Díaz pudiera tener los días de vida contados. El niño cubano de 11 años fue diagnosticado con leucemia —el cáncer infantil más común— en noviembre del 2020 y, desde entonces, su infancia ha estado afligida por sufrimiento, lágrimas, dolor e incertidumbre.

Si bien la tasa de supervivencia para pacientes como él se aproxima al 90%, la suya pudiera ser drásticamente menor. Y es que la falta de tecnología médica en Cuba y un interminable procesamiento de visado para venir a curarse en Miami han puesto al pequeño paciente en la cuerda floja de la existencia. El oncólogo miamense Guillermo R. De Angulo, del Nicklaus Children’s Hospital en Miami, sostuvo que “aunque en Cuba tienen excelentes médicos, el problema es que carecen de las herramientas que necesitan para ponerlo en una remisión completa”. De Angulo, especialista en hematología y oncología, está listo para recibir al niño cubano en el hospital infantil miamense, donde se sometería a un régimen intenso de quimioterapia y, eventualmente, a un trasplante de médula ósea, dijo a el Nuevo Herald.


Alrededor de 32.500 niños han cruzado el Tapón del Darién hacia EEUU este año, marcando un récord


Desde principios de este año, el número de niños migrantes que cruzan a pie el peligroso Tapón del Darién entre Colombia y Panamá ha alcanzado un máximo histórico, según ha advertido este sábado UNICEF.

De enero a octubre, unos 32.488 niños cruzaron el Tapón del Darién hacia Estados Unidos, superando en 10% la cifra total registrada en 2021. Además, también marcó un récord el número de niños no acompañados, estimado en unos 900 que cruzó el Darién en 2022, cuadruplicando el total del año anterior. Cada migrante representa una vida con grandes dificultades. Durante la larga jornada de camino a través de la selva, los niños y las familias están expuestos a múltiples formas de violencia, como el abuso sexual, la trata y la explotación, así como a la falta de agua y alimentos seguros, las picaduras de insectos, los ataques de animales salvajes y el desbordamiento de los ríos. "La violencia, la pobreza y la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida llevan a las familias con niños a huir de sus hogares y a enfrentarse a amenazas en entornos inhóspitos como el Tapón del Darién", dijo Hannan Sulieman, directora ejecutivaaAdjunta de UNICEF, durante su visita al Centro de Acogida de Migrantes de Lajas Blancas, una instalación cercana a una comunidad indígena embera donde las instituciones panameñas, con el apoyo de las agencias de la ONU, les proporcionan atención. Los niños menores de cinco años, que constituyen alrededor del 50% de todos los niños migrantes, son especialmente vulnerables a la diarrea, la deshidratación y otras enfermedades transmisibles. Además, el estrés y el riesgo asociado a este peligroso viaje deja a muchos menores en riesgo de sufrir traumas emocionales.


Enrique Rondón Nieto