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Pregunta sobre las inhabilitaciones políticas


Con los ojos del mundo puestos sobre Venezuela, no podrán inhabilitar a todos. Foto: RobinHiggins, Pixabay

En los regímenes políticos autoritarios, la restricción de la participación política es una táctica común utilizada para mantener el control sobre el poder. Una de las formas más efectivas de lograr esto es a través de las inhabilitaciones políticas, mediante las cuales se prohíbe o limita la participación de ciertos individuos o grupos en la vida política de un país y tienen consecuencias devastadoras para la democracia y los derechos humanos.

Con la nueva inhabilitación a María Corina Machado, algo que muchos veíamos venir, me vienen a la mente qué países nos acompañan en tan vergonzoso acto. Aquí unos pocos, pero ilustrativos, ejemplos:

En Rusia, se han visto numerosos casos de inhabilitaciones políticas de figuras de la oposición. Un ejemplo notable es el caso de Alekséi Navalni, líder opositor y crítico del gobierno, quien fue condenado por cargos de fraude y malversación en un juicio totalmente politizado. Como resultado, se le prohibió postularse para cargos públicos, incluida la presidencia. Putin sabe que, si Navalni se lanza, arrasa.

En China, el Partido Comunista tiene un control estricto sobre el sistema político y ha empleado inhabilitaciones políticas para silenciar a disidentes y activistas. Liu Xiaobo, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2010, fue condenado por "incitar a la subversión del poder estatal" y pasó varios años en prisión. Aunque falleció en 2017, su esposa Liu Xia también sufrió restricciones a su libertad y se le impidió participar activamente en la política. Este caso recuerda el caso de Barinas, aquí en Venezuela, donde el régimen inhabilitó a Freddy Superlano y también a su esposa.

En Irán se han registrado también muchos casos de inhabilitaciones políticas dirigidas a candidatos reformistas y moderados. Durante las elecciones presidenciales de 2017, el Consejo de Guardianes, un organismo compuesto por clérigos y juristas conservadores, descalificó a varios candidatos prominentes, lo que generó críticas y protestas que el mismo régimen se ocupó de que no pasaran de allí.

En Cuba, el Partido Comunista tiene un control absoluto sobre el sistema político y ha empleado inhabilitaciones políticas para limitar la participación de figuras de la oposición. El gobierno ha establecido una serie de requisitos y restricciones que dificultan que los candidatos independientes puedan postularse para cargos políticos. Además, aquellos que critican abiertamente al gobierno o buscan una alternativa política a través de organizaciones no autorizadas enfrentan todo tipo de represalias, incluyendo arrestos, detenciones y descalificaciones.

En Bielorrusia, el presidente Alexander Lukashenko ha gobernado con mano dura durante décadas y ha utilizado inhabilitaciones políticas para eliminar a sus oponentes y mantener su control sobre el poder. Las elecciones en Bielorrusia han sido ampliamente criticadas por su falta de transparencia y manipulación de los resultados. Los candidatos de la oposición enfrentan obstáculos significativos para postularse y, en muchos casos, son descalificados o enfrentan acusaciones falsas que los inhabilitan para participar en la política de manera efectiva.

Y en Corea del Norte, el peor de todos, el régimen liderado por Kim Jong-un mantiene un control totalitario sobre el país y la participación política está restringida al partido gobernante, el Partido de los Trabajadores de Corea. Los ciudadanos no tienen derecho a participar en elecciones libres y justas, y las voces disidentes son silenciadas. Cualquier forma de oposición política es considerada una amenaza al régimen y puede resultar en represalias severas, incluyendo detenciones, torturas y en algunos casos, ejecuciones públicas.

Como vemos, quienes nos acompañan en esta historia de inhabilitaciones no son precisamente ejemplos de democracia y libertad.

Lo que quiero dejar como reflexión es la pregunta de por qué vamos a escoger como candidato a alguien que esté inhabilitado. No se trata de si es justo o no, porque todos sabemos que se trata de una injusticia terrible. Mi solidaridad por ello a María Corina Machado y a Henrique Capriles. Sin embargo, me pregunto, ¿qué viene después de que un inhabilitado gane las primarias? ¿Calle, calle y más calle? ¿Otra “Salida”? ¿Guarimbas?... Vuelvo al ejemplo reciente de Barinas, el estado natal de Chávez, donde al régimen, después de haber inhabilitado a Superlano y a su esposa, no le quedó otra que aceptar la victoria de Garrido, un opositor. Con los ojos del mundo puestos sobre Venezuela, no podrán inhabilitar a todos. ¿Por qué irnos por el camino más difícil?... Meditemos sobre ello, por favor.


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