top of page

Pérez Prado a la manera de Andy Durán

En un magistral concierto el maestro Andy Durán recordó el sonido del gran Dámaso Pérez Prado. Foto: Cortesía
En un magistral concierto el maestro Andy Durán recordó el sonido del gran Dámaso Pérez Prado. Foto: Cortesía

Un gran espectáculo fue el que presentó el maestro venezolano Andy Durán con su Latin Big Band, el domingo 28 de junio en la sala de conciertos del Centro Cultural de Arte Moderno (Cecam). Lo tituló muy apropiadamente Mamborama, pues estuvo dedicado a la música del gran Dámaso Pérez Prado. O lo que es lo mismo, al impulsor por excelencia del mambo, fogoso y vibrante rimo bailable que popularizó mundialmente con su orquesta a lo largo de la década de los años 50 y 60 del siglo pasado. Y lo hizo desde su centro de operaciones en México, a donde llegó procedente de su Cuba natal para consolidarse como uno de los músicos más influyentes de su tiempo.


Como es su costumbre, tal y como lo ha hecho en conciertos anteriores dedicados a luminarias con apreciable peso específico, como Billo Frómeta, Tito Rodríguez y Tito Puente, o a otras expresiones rítmicas como la charanga o el latin jazz, Andy Durán puso una vez más de manifiesto su virtuosismo, al recrear meticulosamente los arreglos y grabaciones originales de Pérez Prado en su más auténtica esencia. No en balde, él mismo se define como “un director al que le gusta la buena música”, por eso hace especial hincapié en garantizar que en sus presentaciones el público se lleve un conocimiento cabal, casi didáctico, de sus muy particulares tributos. Es que cada concierto que lleva la rúbrica, el entusiasmo y el buen hacer del maestro Durán, siempre se erige como una agradable y contundente experiencia para todos los sentidos. Así volvimos a percibirlo en esta Mamborama que no tuvo desperdicio.


Sin más preámbulos, abrió los fuegos con Qué rico el mambo, Mambo # 5 y Bonito y sabroso, una apertura que prescindió de “dejar lo mejor o lo más popular para el final”, algo que tuvo su buen efecto en una audiencia tan devota como entusiasta. Las aclamaciones y aplausos eran frecuentes para celebrar así las interpretaciones de una orquesta que, como la de Andy Durán, no dejó a nadie insatisfecho. Luego prosiguió con otros títulos, muchos conocidos y otros no tanto, como Mambo a la Kenton, El ruletero, Al compás del mambo, Locas por el mambo, El vuelo del avispón, Silbando mambo, Broadway mambo, Babarabatiri y Pachito Eché, entre otros, hasta completar una veintena, que cerró con Mambo # 8  y Mambo caliente. Por supuesto que tampoco dejó de sonar Cerezo de rosas, canción compuesta por el francés Louiguy en 1916, pero que Pérez Prado popularizó en 1955, en una poderosa versión instrumental estilo mambo, al adaptarla con elementos de chachachá y un solo de trompeta, que figuró en el número uno en las listas discográficas de Estados Unidos.


“La música es arte vivo, es mi alimento intelectual, mi expresión, el amor vitalicio, también ha sido mi calvario y felicidad”, expresó Andy Durán en una de sus tantas entrevistas. Un atributo que volvió a demostrar con creces en su concierto del Ccam, que sólo puede ser calificado de magistral.


Comentarios


21

¡Gracias por suscribirte!

Suscríbete a nuestro boletín gratuito de noticias

Únete a nuestras redes y comparte la información

  • X
  • White Facebook Icon
  • LinkedIn

© 2022 Informe21

bottom of page