Menú de opciones en elecciones presidenciales latinoamericanas

Actualizado: 23 ago

26 June 2012

¿Cuál sería el menú de alternativas de un presidente tramposo en unas elecciones?

1. La primera opción es el fraude:

Antes que nada abusar del poder empezando por controlar el tribunal electoral, a través de sus secuaces. Utilizar los medios de comunicación del Estado para transmitir mensajes y propaganda parcializada a favor del candidato oficialista, sin dar cabida a los candidatos de la oposición. Emplear los recursos del Estado para la campaña electoral del partido de gobierno. Otorgar varios documentos de identidad a los “compinches” para que cada uno de ellos pueda votar varias veces. Alterar los registros electorales hasta donde sea posible. Procurar que todas las mesas electorales sean conformadas por militantes de su parcialidad o sean miembros y testigos comprados para que se adueñen de los centros electorales y puedan introducir a favor del gobierno los votos de quienes no vayan a sufragar. Implementar el fraude electrónico hasta un punto crítico que no se descubra por la inconsistencia numérica de estos votos con los de las mesas donde no controlen. Cantar victoria temprano abusando de los recursos del poder. Acusar a la oposición de no reconocer el triunfo del gobierno como golpistas. Llamar a las fuerzas armadas bajo su control a someter a quienes protesten por el fraude. Decretar el estado de excepción, y seguir simulando una democracia, empleando a la Fiscalía y al poder judicial bajo su control, para que se condene a los opositores “legalmente” por delitos electorales, de sublevación, de terrorismo o de cualquier otra causa… hasta que el Pueblo diga basta y se pronuncie.

2. La segunda opción que tiene un presidente tramposo es reconocer el triunfo electoral de la oposición a regañadientes, pero solamente se presentaría bajo las siguientes condiciones:

Sí los ciudadanos pro libertad asisten masivamente a votar y sus sufragios superan en una proporción 60 a 40 por ciento en contra del presidente tramposo. Además, sí al final de la tarde acuden a presenciar y vigilar el acto de conteo para que no haya escamoteos. Sí los ciudadanos demócratas que son miembros de mesa se levantan temprano y llegan a tiempo al acto de instalación de las mesas para impedir la hegemonía del oficialismo y sus trampas. Sí los ciudadanos que rechazan el fraude que sean testigos o miembros de mesa siguen las pautas aprendidas en su adiestramiento y están pendientes de que nadie constriña a otro ciudadano para votar -y lo más importante- que no se introduzca ningún voto en ausencia del votante. Si se recopilan las actas de los resultados electorales de cada mesa para tener las pruebas de algún fraude electoral si este se perpetra. Así, los medios de comunicación, nacionales e internacionales se pronunciarán en contra de la estafa electoral. También servirán de prueba en los organismos multilaterales y en tribunales internacionales. Sí los ciudadanos libres que no quieren el autoritarismo están pendientes todo el día de los acontecimientos, participan activamente del proceso comicial y se encuentran dispuestos a defender la voluntad popular.

Esta conducta de los ciudadanos le enviaría a un presidente tramposo latinoamericano y a sus camaradas, una señal muy clara de lo que arriesgan si insisten en un fraude, así como también a los ciudadanos de uniforme que rechazan el fraude, para que lo eviten, obligando a ese presidente bribón a actuar acorde a las leyes de su país.









Vladimir Gessen


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