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Lecciones de la UCV a la díscola oposición venezolana


A esa díscola oposición hacemos un llamado para que tome nota de lo ocurrido en la UCV y actúe con sobriedad. Foto: marcela_net, Pixabay

"El más preciado instrumento para la conservación y defensa de la libertad es una universidad capaz de formar hombres libres para dirigir la vida colectiva en búsqueda del beneficio común". Con estas palabras atribuidas al Libertador, Simón Bolívar transformó la colonial Universidad de Caracas en la republicana Universidad Central de Venezuela en 1827, que hizo posible al Claustro Universitario elegir a José María Vargas, héroe civil como pocos, como Rector de la Universidad Central de Venezuela (UCV). La ratificación de gobierno autonómico en los Estatutos Universitarios de ese año es, a mi juicio, uno de los más importantes legados bolivarianos a nuestra sociedad.

Desde entonces, la autonomía universitaria ha sido violada múltiples veces, una de la más recientes a través del Tribunal Supremo de Justicia que ha impedido por más de una década la realización de votaciones en la UCV y otras universidades autónomas para elegir nuevas autoridades, en contra de lo establecido en el artículo 109 de la constitución nacional y de la ley de universidades. Elecciones que por última vez habían sido realizadas en 2008, obligando a las autoridades a permanecer en los cargos hasta ahora.

Luego de 14 años de estancamiento y negociación mediante, se logró un reglamento transitorio, válido solamente para esta ocasión, por el cual tendremos elecciones en la UCV este viernes 26 de mayo, para renovar las autoridades universitarias y representantes del cogobierno en el período 2023-2027. Siete candidatos a Rector y sus respectivos equipos han presentado sus propuestas a la comunidad universitaria. Lo más probable será que ninguno de los candidatos logre el 50% o más de los votos, lo cual obligará a una segunda vuelta.


En nota de prensa, @ErikaHDeLaREs destaca que esta es la primera vez en más de 300 años que la UCV va a elecciones de autoridades con participación de obreros y personal administrativo aunque ellos, como parte del acuerdo negociado, no votarán por representantes profesorales en el cogobierno universitario ni tendrán voto paritario. Estudiantes de pregrado y egresados sólo votarán para elegir rector, vicerrectores, secretario, decano y candidatos al Consejo de Apelaciones. El porcentaje de participación es de 5% para los egresados de la UCV, 10% empleados administrativos, 10% obreros, 25% estudiantes y 50% profesores. Es decir, un profesor equivale a un voto, cuatro estudiantes equivalen a un voto, por cada 10 trabajadores administrativos o igual número de obreros será un voto, los egresados representarán un voto por cada 20 de ellos.


Será arduo el trabajo que corresponderá a las nuevas autoridades. Necesitarán del concurso de los demás candidatos que también aportaron ideas para la renovación institucional y sobre todo, de la comunidad universitaria que confirma su vocación democrática en este acto que, esperamos, sea masivo.

Como bien lo reseña @folivares10, 14 años de deterioro institucional hicieron posible una negociación ardua, difícil, discreta, entre emisarios de la UCV y personeros del régimen, que llegó a lo que estamos viendo: el Claustro Universitario incorpora la participación de obreros y administrativos, pero no como quería el régimen, pretendiendo valer con igual peso los votos de todos los electores, lo cual hubiera llevado a la absurda situación de que el voto de los profesores quedara en minoría y que la decisión de elegir el Claustro estuviera en manos de empleados, obreros y estudiantes. Se negoció entonces la participación en las proporciones ya dichas.

Aquí hay una enseñanza para toda la sociedad venezolana, en particular para los líderes de la oposición, con frecuencia arrinconados en posiciones extremas, inflexibles, que de continuar así harán realidad la perpetuidad del régimen. Los universitarios decidieron negociar para llegar a una transición que seguramente no satisface a los extremistas de lado y lado, pero que al moverse hacia el centro, logra avances en sus propósitos.

Otra enseñanza para la sociedad en general surge del tono respetuoso de la campaña electoral ucevista. En los múltiples foros individuales o colectivos que pude presenciar privó el clima de respeto entre los candidatos y sus equipos, como corresponde a una comunidad pensante. Eso es digno de resaltar, dado el ambiente áspero que observamos en los candidatos a las primarias y sus seguidores, quienes parecen haber olvidado que el verdadero adversario no está entre nosotros sino al frente y que es a éste a quien debemos dedicarle nuestros reclamos.

A esa díscola oposición hacemos un llamado para que tome nota de lo ocurrido en la UCV y actúe con sobriedad para que se conviertan en ejemplos a seguir en esta sociedad ávida de avanzar en progreso.

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