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“¡La realidad, estúpido!”


Si bien es cierto que en Venezuela “el problema a la vista” es el económico, el trasfondo es netamente político. Imagen: mohamed_hassan, Pixabay

“¡Es la economía, estúpido!"; fue la frase utilizada por Bill Clinton durante su campaña presidencial de 1992, dirigida a su contrincante republicano, George Bush padre, quien lo único que hacía era rememorar los éxitos de la política exterior estadounidense como la culminación de la Guerra Fría, la Guerra del Golfo Pérsico, olvidándose por completo de los problemas reales y de las necesidades consuetudinarias de los ciudadanos.


En Venezuela ocurre algo similar, los venezolanos vivimos un día a día muy distinto a la narrativa de sus políticos. A diferencia de Estados Unidos, no tenemos institucionalidad, por tal motivo, lo electoral poco o nada llama la atención, el control absolutista de las instituciones del Estado por parte del Psuv hace que el voto haya perdido totalmente su poder… no es de interés.


Desde época de Chávez, la economía se convirtió en una tragedia, el país se mantuvo gracias al boom petrolero, pues la corrupción, la desidia, el calco del modelo cubano, hizo que el aparato productivo se redujera más de 70%, por eso, cuando Pdvsa quiebra por corrupción y desidia, inmediatamente comenzó avizorarse el panorama real: escasez, hiperinflación, desempleo, la exacerbación de la violencia institucionalizada, entre otros.


Por si fuera poco, a las expropiaciones, marca de fábrica de Chávez, se sumó el fenómeno del “Dakazo” con Nicolás Maduro, la venta forzosa de mercancía a precios incluso por debajo de las ganancias, todo con la finalidad populista de incrementar puntos en las encuestas, fórmula que fracasó. Al igual que en 2012, en las presidenciales de 2013 el candidato del Psuv tuvo que dilapidar los recursos públicos para afrontar la contienda presidencial, confesión realizada por la mano derecha económica/financiera de Chávez, Jorge Giordani.


Pero, como todo en “revolución”, nada es fácil, todo se complejiza más y más. Si bien es cierto “el problema a la vista” es el económico, el trasfondo es netamente político. El secuestro de la institucionalidad por parte del Psuv obliga a los habitantes de este maniatado país a ocuparse de su realidad personal/familiar, apartando la política. La apatía generada por las decepciones electorales es el punto fuerte del régimen y colaboradores.


Entonces, no es la economía, es el día a día. Nos topamos con candidatos presidenciales que

basan sus campañas con gruesos planteamientos acerca de la educación, la salud, de apoyo al sector privado, de presumibles alianzas internacionales con países democráticos, emocionantes propuestas que implicarían toda la sinergia del Estado, pero obvian por descuido o, peor aún, intencionalmente, que en Venezuela no existe democracia desde hace mucho tiempo, que el imperio de la ley desapareció y que quienes ostentan al poder lo hacen bajo una prehistórica concepción patrimonial del poder.


La realidad impide que en Venezuela se realicen procesos electorales creíbles, prohíbe que las candidaturas finales sean las que realmente se esperan, evita que los desenlaces electorales beneficien al país. Tal como hemos padecido estos más de 24 años, todo proceso electoral perpetrado con instituciones psuvizadas tendrán los mismos resultados, el régimen no pierde ni cuando pierde.


La ecuación esta muy mal, es imposible cambiar el país electoralmente para generar condiciones de mejoría, es exactamente al revés, primero se debe generar condiciones electorales y por último votar, para eso es perentorio una oposición de verdad, que se oponga, que se deslastre de la perniciosa agenda prepagada del chavismo. A todos esos “candidatos” desfasados les decimos: No es la economía “¡Es la realidad, estúpido!”


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