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La elección de la barba


Resultados electoral irreversible. 10 a favor, 10 en contra.

La verdad es que estoy harto de elecciones. Cuando no es la elección de los miembros de la

junta de condominio, es la elección de la reina de carnaval, las elecciones de alcaldes y

gobernadores en Venezuela, Las Paso en Argentina y ahora en Venezuela van de vuelta con

primarias en la oposición, inhabilitaciones y otras verduras.


Yo por mi parte deseo, brille su luz para ti, para ti… perdón, digo, yo por mi parte deseo que

esta gente se siente y se pongan de acuerdo. ¿No sería lindo un estado donde Los oficialismos gobiernen en la mañana y la oposición por la tarde? ¿Alberto en la mañana y la tarde se la den libre (bueno ya está libre desde hace rato)? o ¿en Venezuela que mande alguien sensato en la mañana y en la tarde… también?


En fin, todo en la vida se circunscribe a una elección. Si voy al chino debo debatir entre

comprar fernet, vino o cerveza, bueno esa elección es la más fácil de todas porque si no me

pongo de acuerdo compro las tres cosas y listo, todos felices, menos mi hígado y mi doctor,

pero como no son la mayoría no les hago caso.


Lamentablemente la política no es tan fácil como ir al chino y seleccionar botellas.

Afortunadamente Instagram cuenta con una opción de encuestas para que, las personas

indecisas como yo, consulten al pueblo, es decir, a sus seguidores, cualquier decisión que

quieran en la vida.


He visto desde la salida de las Encuestas de Instagram gente consultando ¿Cuál vestido me

pongo?, ¿me compro un gato o un perro?, ¿Le cuento a mi esposa que tengo una amante?

(esa no terminó bien), ¿dejo a mi marido? (ese si terminó bien). Es decir, Instagram desarrolló

un nuevo paradigma: La democracia en la palma de tu mano o en la parte del cuerpo en la que lleves el dispositivo móvil.


Vamos a ver quién será el primer presidente en usar esta función de Instagram para gobernar; se imaginan a Putin preguntando: ¿“Quierren que parre la invasión a Ucrania”? y del otro lado Vladimir Zelensky y el resto del mundo, pulsando el botón “Si”.


O el simpático y tierno Kim Jong-un, preguntado amablemente: “¿Piso botón lojo (rojo) o no

piso botón lojo?”. Incluso, al presidente de Venezuela Nicolás Maduro haciendo una pregunta

trascendental para el país: “¿Me dejo el bigote o no?”.


Justamente inspirado en esa sabia consulta del presidente de mi país, decidí hacer mi primera encuesta y preguntarle a mis casi cuatro mil seguidores (por cierto, si aún no me sigues ¿qué esperas? (@soyjuanette) lo siguiente:


¿Juanette con barba o sin barba?


Las personas hacían fila para contestar, todos me escribían y querían entrevistarme, de hecho, querían que mi barba les diera una rueda de prensa. En fin, las casi 12 horas que tomó la consulta en mis redes tuvieron un resultado inesperado:


De 100 personas que votaron, 50% pedía que me dejara la barba, el otro 50% que no… Justo

ahí entendí por qué en los sistemas electorales hace falta gente como la finada Tibisay Lucena para el desempate.


Esperé algunos minutos, pero al ver que ya no había gente haciendo filas para votar, cerré la

encuesta. Y ¿qué pasó?


Ahora por las calles de Buenos Aires camina un hombre cuya mitad de la cara tiene barba y la

otra mitad no. ¡Que viva la democracia!


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