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Interinato y Oposición del Siglo XXI ¡Adiós!



Foto: Archivo I21

El interinato de Juan Guaidó es uno de los fracasos políticos más estruendoso de nuestra historia, considerando que los avances contra el régimen conceptuados internacionalmente, como sanciones y demás acciones punitivas, no tienen origen en su cargo sino que fueron amparados por pactos y convenios suscritos por la república en defensa de la democracia y la constitucionalidad de la región, es decir, esas acciones hubiesen ocurrido de la misma manera indistintamente quién hubiese sido “el interino”.


No se trata de sangrar por la herida ni de generar catarsis o encontrar un culpable, no. Lo aquí esgrimido tiene sus basamentos prácticos, reales, está ceñido a lo que ha ocurrido desde 2019. La única responsabilidad de Guaidó era su mantra: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, nada de eso ocurrió, por el contrario, de encontrar un régimen debilitado, entre la espada y la pared en 2019 nos deja un régimen fortalecido, inmune a sanciones, ni siquiera depende de la renta petrolera.


De este modo, lo mejor que le puede pasar al país es que el 4 de enero de 2023 finalmente concluya uno de los peores episodios políticos nacionales, el “Interinato” pero a su vez debe también expedir la “Oposición del Siglo XXI”, personeros que al sol de hoy no representan ninguna oposición, secundando todos los escenarios del régimen, principalmente los nefastos diálogos y elecciones inconstitucionales e ilegítimas que fueron la puerta de entrada a la tragedia en que se convirtió Venezuela.


No hay que dejarse engañar, régimen y sus cómplices son incansables a la hora de fijar matrices de opinión devastadora como por ejemplo “la única vía es la electoral (con instituciones psuvizadas)”, “es imposible vencer al régimen”, “Guaidó es insustituible”, etc. ¡Cómo es posible que un puñado de hombres venza a 29 millones de venezolanos? Nos venden esa doctrina mental para incapacitarnos, han tenido éxito.


El peor enemigo de los venezolanos somos los mismos venezolanos, autoderrotando antes de comenzar, privilegiando todo tipo de "peros", anteponiendo fatalismos a toda idea de libertad. El camino es difícil ¡Sí lo es! pero 29 millones de almas no pueden ser pisadas por un grupete que se ha puesto de acuerdo ¡O cambiamos la mentalidad o nos vamos todos, entregándoles el país de una vez!


Han sido 23 años de un perverso ciclo inmodificable: diálogos furtivos, hoy a miles de kilómetros, en total hermetismo, con lo mismos rostros de siempre en un país aliado del régimen. Pactan elecciones cada vez en condiciones más absurdas, hoy es mucho peor porque, al menos, antes entablaban un petitorio para buscar las fulanas condiciones mínimas, en 2022 ni siquiera hay una solicitud, simplemente ya decidieron participar en unas presidenciales que no ofrece la más mínima posibilidad de generar cambios. El régimen no ha comenzado a jugar, pero lo hará, propiciando que el candidato “opositor” electo sea el que le convenga, por primarías o consenso.


Tristemente, todo el que entra a Miraflores o acude a reuniones con el régimen, sale inmediatamente solicitando eliminación de sanciones, aunque las causas se agravan. Aboga por elecciones con instituciones 100% psuvizada y solicita el cese del gobierno "interino", a fin de facilitar las acciones internacionales del régimen mientras dure la perplejidad. La estrategia del régimen no es dividir la oposición, la estrategia es comprar la oposición actual, la cual le ha sido extremadamente útil. En consecuencia, urge eliminar la Oposición del Siglo XXI y construir una real, a la medida de la exigencia nacionales.


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