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¿Hay un giro a la derecha en América Latina?


Con suerte, los votantes latinoamericanos empezarán a desechar opciones de extrema izquierda y extrema derecha. Imagen: qimono, Pixabay

La llamada “marea rosa” de América Latina, como se suele denominar al reciente giro a la izquierda en varios países de la región, podría estar retrocediendo: las últimas encuestas muestran que en varios países gobernados por la izquierda hay un giro de la opinión pública hacia la derecha.


Una nueva encuesta realizada en Chile, donde el presidente izquierdista Gabriel Boric asumió el año pasado después de ganar las elecciones por abrumadora mayoría, muestra que 26 por ciento de los chilenos se ubican en la derecha, un diez por ciento más que en 2019.


“Chile se corre a la derecha,” dice el comunicado de prensa de la empresa encuestadora CERC-MORI. La encuesta señala que solo 16 por ciento de los chilenos se ubican hoy en la izquierda.


La tasa de aprobación del gobierno de Boric ha caído al 25 por ciento, mientras que 64 por ciento de los chilenos tiene una opinión negativa del presidente, según la encuesta.


Marta Lagos, directora de MORI y Latino barómetro, que realiza encuestas anuales en 18 países de América Latina, me dijo que Chile podría no ser una excepción en la región.


“Podríamos estar viendo un ‘efecto Chile’, o un giro a la derecha, en toda la región”, me dijo Lagos. “Parte de eso puede ser una reacción a los nuevos gobiernos de izquierda”.


Me llamó la atención su análisis, porque difícilmente se puede tildar a Lagos como una encuestadora de derecha. En sus posteos en Twitter, ha mostrado una clara, a veces entusiasta, simpatía por Boric.


Pero Lagos me dijo que su nueva encuesta de la opinión pública chilena muestra algo más profundo que una simple insatisfacción con el nuevo gobierno de Chile.


“Lo que estamos viendo es un aumento de los valores conservadores, una tendencia hacia un mayor individualismo”, me dijo Lagos. “La gente muestra un interés creciente en temas de libertad personal y un interés decreciente en temas de igualdad”.


Es posible que estemos viendo una “fatiga de la igualdad” similar en toda la región.


En Colombia, donde el presidente Gustavo Petro asumió el año pasado como el primer presidente izquierdista de su país, una encuesta del 9 de marzo realizada por la encuestadora Cifras y Conceptos mostró que la tasa de aprobación del presidente cayó del 62 por ciento en noviembre al 52 por ciento en la actualidad.


La encuesta se realizó principalmente antes de que la prensa revelara que el hijo mayor de Petro, Nicolás, podría haber recibido dinero de narcotraficantes a cambio de favores políticos. El fiscal general está investigando el caso, a petición del presidente.


Solo el 20 por ciento de los colombianos ahora se identifican como de izquierda, una caída del diez por ciento desde noviembre, dice la encuesta. El porcentaje de personas que se describieron a sí mismos de “centro” aumentó un diez por ciento en el mismo lapso, dice la encuesta.


En Argentina, las encuestas muestran que los partidos de oposición de centro-derecha son ampliamente favoritos para ganar las elecciones presidenciales de octubre.


La popularidad del presidente populista Alberto Fernández ha caído al 18 por ciento, y su tasa de desaprobación es de 75 por ciento, según una nueva encuesta de Management & Fit.


Si las elecciones de Argentina fueran hoy, 66,4 por ciento votaría por un cambio de las políticas gubernamentales, mientras que 22,2 por ciento votaría por continuarlas. Los aspirantes presidenciales más que miden mejor en las encuestas son la exministra de Seguridad Patricia Bullrich y el alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, ambos de centro-derecha.


En Perú, el expresidente izquierdista Pedro Castillo fue derrocado constitucionalmente y encarcelado en diciembre después de que anunciara la disolución del Congreso, o sea un golpe de estado, tras cumplir solo 16 meses en el cargo. Es probable que Perú celebre elecciones anticipadas a fines de este año o principios de 2024.


En México, la tasa de popularidad del líder populista Andrés Manuel López Obrador es de 63 por ciento, casi veinte puntos menos que 81 por ciento que tenía en 2019, según una encuesta de Oraculus.


Es cierto que, excepto en el caso de Argentina y México, a la mayoría de los presidentes democráticos de izquierda de la región les quedan varios años antes de terminar sus mandatos.


Pero los cambios en la opinión pública de Chile, Colombia y Argentina, entre otros países, indican que la “marea rosa” de América Latina probablemente perdió buena parte de su fuerza.


Con suerte, los votantes latinoamericanos empezarán a desechar opciones de extrema izquierda y extrema derecha, y harán un muy necesario giro hacia el centro.


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