Diálogos, elecciones y dólar


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En los hombros de la sociedad civil reposa la responsabilidad. Foto: Pixabay

No nos damos cuenta, pero desde que el chavismo llegó al poder en 1999 la política venezolana ha alcanzado niveles cavernarios, primitivos, elementales. El boom petrolero permitió a Chávez errar y tapar, luego, con la quiebra de Pdvsa por corrupción y desidia, los desmanes del chavismo salieron a flote, al no haber recursos como antes la herramienta es la violencia institucionalizada.


Luego de cada crisis donde la sociedad civil ha enfrentado al régimen estoicamente, los políticos “opositores” se han auto endilgado dichos esfuerzos para posteriormente negociar con el régimen, en todas las ocasiones han traicionado a los venezolanos, solo han calmado la calle.


El pacto luminoso han sido múltiples elecciones en condiciones absurdas, donde el régimen jamás pierde ni perdiendo. Con cabeza fría, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que las elecciones con instituciones psuvizadas han sido la clave del chavismo, por eso nos acercamos a la elección 30, donde quien goza de repudios históricos es quien se desvive por convocar, aunado a sus cómplices disfrazados de enemigos ¿Más evidencia?


Tampoco es hija de la casualidad que los fulanos “diálogos” se hacen entre cúpulas partidistas, prácticamente las mismas, a miles de kilómetros, encerrados, para que nada de allí salga a la luz pública ¿Cómo esperar algo positivo de semejante actos?


Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia hoy andan renegando de las primarias, Guaidó al parecer se aleja de ellos y el surgimiento de otras caras ajenas a la Plataforma Unitaria dan al traste con sus esperanzas, a menos que logren imponer al Consejo Nacional Electoral como órgano rector de las primarias y allí pues… todo puede ocurrir.


Nuevamente el dólar hace estragos. Aún pudiendo refrenar su precio, el régimen permitió otra devaluación para aminorar la presión cambiaria, la sobre valoración del agónico Bolívar, todo esto para intentar poner orden, sin embargo, esta medida es insuficiente y genera gran impacto a los venezolanos, principalmente a los más necesitados, a los dependientes de sueldos en bolívares como los educadores, los jubilados, pensionados, etc.


Lo más triste. Una vez más esta devaluación no generará beneficios a la nación, su saneamiento económico está a años luz, se beneficiarán, a costillas de la inmensa mayoría, una minúscula élite, mientras la inseguridad jurídica, personal, las leyes cubanas impuestas que tergiversan nuestra economía, nuestra sociedad, nuestra nación, continúan, no solo vigentes, sino reforzándose a través de la Asamblea Nacional.


Urge un liderazgo político que hable algo nuevo, que proponga innovación, que salga de la perniciosa agenda del chavismo (y sus cómplices) de diálogos y elecciones trágicas. Se requiere un liderazgo que sume y convoque a la transparencia, que una a los sectores debatiendo aquí en Venezuela a la luz del día, que integre, que acabe con la tiranía de las cúpulas partidistas, dicho sea de paso, en momentos donde la democracia es inexistente.


Hoy las estrategias opositoras (partidistas) nos alejan de nuestra segunda independencia en momentos en que el régimen se encuentra más débil que nunca. Es tan evidente su asociación que le han regalado más de dos años para que gobierne en paz a la espera de unas presidenciales, seguramente, mucho más absurdas que las de 2018.


Insistimos, mientras no se salga de la órbita de la agenda del chavismo nada se hará. Mientras la lucha sea solo de partidos y no de todos, nada cambiará. El chavismo avanza sin descanso, la oposición partidista desde hace rato está a merced del castrismo venezolano. En los hombros de la sociedad civil reposa la responsabilidad.


Leandro Rodríguez Linárez

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